1 octubre 2020

12 de octubre en el sueño del oráculo

El oráculo
veía en su sueño como aquellos hombres de hierro subían por el barranco de
Guiniguada, avanzaban muy rápido y junto a ellos unos seres gigantes de cuatro
patas a los que llamaban “caballos”, iban dejando un reguero de indígenas
muertos en cada pequeño poblado que encontraban, asesinaban a los hombres y a
los niños, se llevaban encadenadas a las mujeres y a las niñas, incendiando los
techos de palma de las casas de piedra seca, de las puertas de madera de las
cuevas de planta cruciforme excavadas en la toba basáltica.

A la altura
de Sataute los canarios comenzaron a lanzarles piedras desde lo alto de los
acantilados junto al bosque de palmeras, varios castellanos cayeron muertos con
el casco de la armadura aplastado sobre sus cráneos, pararon por un momento la
incursión, se parapetaron formando pequeños grupos que permitían el avance de
otros invasores, los ballesteros vascos que escalando se parapetaron en los
riscos de enfrente y comenzaron a disparar sus flechas.

Los aborígenes
comenzaron a caer al abismo con los pinchos clavados en el pecho, en la cabeza,
en el estómago, en la espalda, unos pocos, varios heridos, corrieron hacia las
montañas de Tinamar, perseguidos por varios hombres a caballo.

La pequeña Adassa
le preguntó a la vieja Haridian si eso iba a suceder, la mujer siguió sentada
con las piernas abiertas y cerca de su sexo un trozo de barro untado de
almagre, modelaba aquella tierra colorada traída de la selva Doramas mientras
hablaba:

-También
veo hombres de azul con ropajes extraños, estos no visten de hierro, pero
llevan en la cintura diabólicos objetos de metal por los que sale fuego y un trueno
aterrador, se llevan a los nuestros, se llevan a la buena gente que no hizo
nada, los lanzan al vacío en los agujeros del infierno, son como los demonios
de hierro pero es otro tiempo, otro espacio en la misma sagrada tierra donde
pisamos la tierra caliente de los volcanes- musitó como quien reza o recibe un
dictado de un lugar invisible mas allá de la oscuridad.

Españoles asesinando mujeres y niñxs indígenas  durante la
 conquista de América y dándoselos de comer a los perros

Aquel 12 de
octubre no parecía tener una ubicación concreta en la historia humana, se volvía
a repetir, se repetiría en unos años al otro lado del mar, junto a la fragancia
de las flores del río negro en la Amazonía, cuando miles de mariposas de
colores bailaban, donde cientos de aves negras surcaban el cielo, paralizando
su vuelo como pintadas en las nubes observando la aurora.

Tenía color
rojo de sangre aquel atardecer, rojo brillante mientras por las montañas se veían
bajar cientos de mujeres con sus hijas encadenadas por el cuello, a la vez el
oráculo veía a otros hombres y mujeres en carros monstruosos que se movían
solos, sin bestias que los arrastraran, mujeres y hombres también atados, estos
con las manos a la espalda destino al mismo sacrificio de muerte y esclavitud.

Haridian
terminó su pieza de cerámica, era un ídolo femenino con grandes pechos,
representaba la fertilidad, la siembra del futuro en una tierra manchada de
sangre.

Las dos se
quedaron absortas mirando las estrellas, se veían luces brillantes en
movimiento, parecían viajar en el infinito, se reflejaban en los ojos de las
dos mujeres, se tornaban luminosas como los ojos de las mágicas lechuzas
blancas.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Conquistadores españoles quemando indígenas latinoamericanos y asesinando niñxs
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