28 septiembre 2020

Amordazad@s pero jamás hemos robado el dinero del pueblo

Se trata de amordazar la democracia, la escasa
libertad que hemos atesorado como quien se agarra a un clavo ardiendo, un débil
rayo de luz en estos años, tristes tiempos de esperanzas destruidas después de
la muerte del criminal dictador, el mismo que colocó en el poder a una corona
heredera de los 40 años de fascismo.

Ahora los hijos y nietos de los que vivieron plácidamente
en esos tiempos de crímenes, torturas, robo de niños, represión y sentencias de
muerte sacan a relucir su casposa y represiva “Ley Mordaza”, la vergüenza del
mundo, la forma perfecta de perseguir a quien piensa diferente, de encarcelar,
llenar las cárceles españolas de presos políticos, hipotecar con multas
millonarias la vida de personas honradas que nunca han robado como roban ellos,
que no saquean las arcas del estado, que jamás han cobrado en sobres como
cobran ellos entre misas, ostias, comuniones, casas de putas y esnifadas de
miseria humana.

Esta gentuza que promueve desahucios de familias
enteras a palos y patadas de sus esbirros uniformados, que retiran ayudas a la
dependencia generando la muerte de cientos de miles de personas en pocos meses,
que condenan a más de cuatro millones de niños al hambre y el empobrecimiento
extremo, que generan dolor, suicidios masivos, más de 20.000 en los últimos cuatro
años aunque lo traten de ocultar, que destruyen nuestras vidas, las vidas de la
gente honrada, la que solo quiere vivir tranquila, con un sueldo digno, la que
no quiere robar como roban ellos, que solo quieren disfrutar de los escasos
años que nos da la suerte de haber nacido.

La mordaza, su asquerosa Ley, las multas
millonarias, la persecución de las ideas, la cárcel nos espera a quienes no
pensamos como ellos, a lo que ellos entre gim tonics y puteríos llaman “violencia”,
mientras planifican destruir las vidas de millones de ciudadanos para seguir asquerosamente
enriqueciéndose, arrasando por la democracia, por la libertad de expresión, por
la felicidad que buscamos, por la dignidad que mantiene nuestras vidas entre
sueños y dulces miradas.

Ya pueden encarcelarme, aquí estoy, vengan si
quieren, vivo en una casa humilde, no tengo casi nada, solo seres queridos, flores
nuevas, unas perras que me acompañan, muchos pájaros libres, un pequeño jardín, un sueldo de miseria.
Vengan no tengo miedo, no voy a callarme, seguiré diciendo lo que pienso, jamás
he robado como ustedes, jamás he matado, vivo feliz, tranquilo, con la conciencia
y el sueño inalterable.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/



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