9 agosto 2022

Casi miro

«Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia».

Bertolt Brecht

En cualquier país democrático y moderno una pelea de un político en la calle supondría el cese inmediato y la condena pública al resto de cargos públicos que lo acompañaban en la juerga, uno de ellos implicado en un escándalo ya conocido como el “mascarillas gates”, donde en plena pandemia desaparecen cuatro millones de euros de dinero de la sanidad canaria en la compra de un material sanitario que hubo que destruir porque no servía para nada.

El antecedente del otro escándalo hace un par de años con supuestas agresiones a un policía del señor Curbelo y su hijo Aday en una barra americana o club de alterne de Madrid, no influyó ni en los votos ni en la indecencia del resto de partidos que firmaron el conocido como “pacto de las flores” que gobierna las Islas Canarias.

Esta semana se repite otro follón del carajo en otro bar entre semana y a las 4,30 de la madrugada, donde el presidente del Cabildo de La Gomera, consejero del Gobierno de Canarias y no se cuantos cargos más, la emprende presuntamente a hostias junto, de nuevo a su hijo Aday, con una persona que le pregunta en la calle grabadora en mano por un conocido pelotazo urbanístico en la isla de Tenerife.

Me resulta surrealista y ya es pura curiosidad, que coño hace su hijo saliendo con el padre en cada violento fregado ¿Es que este muchacho no tiene amigos de su edad?

En definitiva que este pacto de gobierno cogido con pinzas permite que algunos de sus miembros ociosos, según los testigos, saque un fajo de billetes enarbolándolo al mejor estilo caciquil para pagarle las copas a todo Dios en ese garito de la nueva bronca curbelica.

Mientras el pueblo canario bate récords en exclusión social, familias sin ingresos, empobrecimiento, destrozos ecológicos, corrupción política, hambre infantil, mayores que mueren sin que les llegue la ayuda a la dependencia, miles de personas asesinadas por el fascismo sin exhumar, fracaso escolar, suicidios por motivos económicos, desahucios, etcétera y etcétera.

Nadie dimite, nadie llama al orden, siguen gobernando y viviendo por el lado mas bestia de la vida ante el asombro de millones dé isleñ@s que sobrevivimos y llegamos a fin de mes como podemos.

Sigan bailando…