30 septiembre 2020

@Cocacolaenlucha nos convida a creer cuando decimos futuro

A Beatríz Andino, su marido, su niño, sus padres, su hermano…

Son mujeres y hombres donde los ojos son infinitos
horizontes de esperanza, navegan en su campamento, la acampada de los sueños,
de la dignidad de la clase trabajadora. Tuve la suerte de vivirlo, de estar con
ellos/as el sábado 14 de noviembre, tratado con una amabilidad jamás sentida, la
que solo puede partir de corazones insurgentes, los que hacen que el mundo
cambie, que la madre tierra gire en el sentido de los derechos sociales, la
concordia, la igualdad, la fraternidad entre los pueblos.

El colectivo de trabajadoras y trabajadores de @cocacolaenlucha
va mucho más allá de cualquier definición, son milicia popular, guerrilla de
sueños y ternura, un ejemplo a seguir para que la mafia gobernante deje robar
el patrimonio público, de asesinar, de destruir el futuro de las personas de
bien que no entienden de estafas, de saqueos, de desahucios para beneficiar a
los criminales que les pagan sus vicios caros, sus drogas, sus putas, su
particular genocidio que en menos de cuatro años se ha llevado por delante a
más de 20.000 personas, gente normal, como ustedes y yo, “suicidadas” por un
estado en manos de demonios.

Cuando escribo estas líneas el campamento de
Fuenlabrada ya estará desmontado, tuve la suerte de estar en su despedida, en
una boda de dos “espartanos/as” enamorados/as entre pancartas, carteles y consignas,
brindar por la revolución, gritar con ellos/as “¡Ni un paso atrás!”, llorar de
emoción entre unas personas increíbles, forjadas entre palos y patadas de la
siniestra policía del régimen borbónico, niños y niñas que aprendieron a
caminar entre casetas, mujeres embarazadas de futuro, hombres y mujeres que
perdieron a sus parejas en estos dos años de presiones, chantajes, amenazas y
cargas de los esbirros del Partido de la Gürtel, siempre al servicio de las
empresas más podridas y corruptas de la historia de la humanidad.

Aunque no me cuesta escribir, algo en la garganta me
inunda, me cuesta tragar saliva, me brotan demasiados sentimientos, se me
acumulan y cada letra, como dijo el trovador, la cambiaría por un saco de balas
de luz para la lucha, para ese camino que todavía les queda en el Tribunal
Supremo para recuperar lo que esta gentuza les ha robado, masacrando el futuro
de miles de familias que resistiendo hasta la victoria han logrado ser readmitidos/as,
seguir bregando solo para vencer y jamás para rendirse.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

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