26 septiembre 2020

Comer sobre mujeres en Canarias para promover el turismo

Mientras el pueblo
canario sufre las políticas ultra liberales de los gobiernos central y
autonómico, la burguesía ociosa ya no sabe qué hacer para seguir malgastando
dinero y satisfaciendo sus egos enfermos. Hoy viendo la prensa me encuentro con
una nueva moda exportada de Japón, de los barrios bajos de este país oriental,
donde se practica en los prostíbulos y casas de placer exclusivos para hombres.
Se trata del Boddy Sushi, donde se coloca a una mujer sobre una mesa, en este
caso una modelo, que acostada le llenan el cuerpo de comida como si fuera una
bandeja, para que lxs babosxs comensales, en su mayoría de sexo masculino,
puedan degustar sobre un cuerpo femenino, entre risas y comentarios vejatorios,
los manjares de la cocina asiática.
 
La “mujer-mesa”
debe estar bien quieta y casi desnuda, solo con un tanga, mientras esta pandilla de
enfermos se muere de gusto y se jartan de comida con sus caras de hipócritas consentidos.
Un nuevo esnobismo similar a los muchos que se practicaban con lxs esclavxs
negrxs, donde los utilizaban para muchos “fines”, todos encaminados a nutrir
las mentes criminales de los esclavistas.
 
Ya parece no quedar
vergüenza en ciertas empresas y entidades de estas islas, donde vale todo y ni
siquiera se paran a pensar en los derechos humanos más elementales,
contribuyendo con esta nueva aberración social a pisotear la dignidad y los
derechos de las mujeres, colocándolas ante la sociedad como objetos sexuales,
que solo sirven  para la satisfacción de
cuatro sinvergüenzas.
 
Lo más grave es que
esta execrable nueva “actividad culinaria” desarrollada en el Casino de Las
Palmas, la venden las instituciones y la prensa de canarias como algo grande en
aras de promover el turismo, de seguir vendiendo las islas como el lugar de
diversión y de descargue sexual, para quienes todavía pueden permitirse el lujo de pagarse unas vacaciones en la Europa
del robo y la austeridad.
 
Esta nueva
degradación hacia las mujeres, que imagino será contestada adecuadamente desde los
colectivos feministas, contrasta con un pueblo canario hundido en la miseria
social y económica, con parte de una casta política de ladrones y delincuentes,
que viven a lo grande, mientras uno de cada tres niños/as de las islas sufren
malnutrición, con miles de familias que no perciben ningún ingreso económico,
teniendo que mendigar en los comedores sociales o revolviendo en la basura la
comida del día.
 
Pero esta calaña
empresarial, política y hasta sindical, que se reúnen por Navidad en el
Gabinete de los millonarios, para hincharse de abrazos, risas, eructos, comida
y bebida pagada con dinero manchado de sangre y explotación, no cejan en su
empeño de seguir pisoteando los derechos de nuestra gente, de continuar el
expolio de una tierra destrozada en el corazón de su identidad, de su ecología,
por construcciones masivas en playas vírgenes, en montañas, arrasando por la
riqueza natural y moral de todo un pueblo, que contempla triste como ya no
queda casi nada, que el cemento y el hormigón no se podrán comer cuando el
turismo desaparezca.
 
La frivolidad del
Boddy Sushi define a la perfección a esta pandilla siniestra que dirige
Canarias, tanto en lo político, como en lo empresarial, que preparan con prisas
su exposición en la  próxima Feria del
Turismo (Fitur), para atraer a visitantes a los que venden una Canarias «paraíso
tropical», cuando su realidad es otra de hambre, miseria y desempleo, de cientos
de miles de personas desesperadas, de una juventud sin futuro. Para que ahora
esta banda de zánganxs, se dediquen a promover esta nueva ignominia y
humillación sobre las mujeres. Su indignidad no tiene límites y lo están
demostrando con creces.
 
¿Es este el
presente y el futuro que quieren estos proceres miserables para nuestras hijas?
 
¿La moda violenta y
machista de reggaeton, del Boddy Sushi, de la mafia de la prostitución y los
burdeles?
 
 
 
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