26 septiembre 2020

Con los compañeros en huelga de hambre en Barcelona. No hay tregua en la lucha

Los «buenos propósitos»
de la oligarquía siempre han acabado en violencia y muertes masivas de quienes
piensan diferente. Esta ha sido la dinámica de la historia más inmediata en ciertos
países donde el latrocinio y la corrupción son la tónica general. Todo parece
indicar que el infierno neoliberal nos arrastra a la miseria y al
empobrecimiento generalizado, mientras las huelgas y movilizaciones masivas son
incapaces de parar el saqueo y la pérdida de derechos
fundamentales.
 
Una casta política
entregada a la delincuencia financiera internacional, un pueblo masacrado y
abocado al abismo, con unos niveles de pobreza inéditos en los últimos 30 años,
donde cada vez hay más ricos y mucha más gente sobreviviendo con sueldos de
miseria o formando parte de esos 6 millones de personas desempleadas, víctimas
de un sistema corrupto que genera desnutrición infantil, desahucios, suicidios,
desesperanza  y una justicia de pago para
evitar que la gente humilde pueda recurrir sentencias o demandar los abusos de
poder y los robos. Unas medidas orquestadas para beneficiar a la gentuza que
despide impunemente, que explota y que secuestra los más elementales valores
democráticos.
 
En Madrid la
alcaldesa Botella vende viviendas sociales a una de las muchas empresas del
marido de Cospedal, dejando en la calle a cientos de familias en situación de
exclusión social. ¿Qué será ahora de esta gente?. Mientras estos millonarios
especulan con viviendas públicas sin un mínimo de humanidad, demostrando lo poco
que les importa el pueblo, los sectores más desfavorecidos de la sociedad. El
dinero es la clave que mueve sus vidas, esos flejes de billetes de 500 euros
que muy pocos hemos tenido en nuestras manos. Resulta patético y surrealista
que se pisotee de esta forma la dignidad de millones de ciudadanos/as.
 
Todo parece estar invadido
de una paz siniestra después de la Huelga General. Los grandes sindicatos
apenas aparecen, no se ven resultados y el gobierno se muestra reafirmado en sus
políticas. Ningún líder sindical o político de la izquierda parlamentaria plantea
alternativas movilizadoras más contundentes y todo parece quedarse en nada, en
conformismo, en permitir que nos sigan estrangulando sin paralizar de una vez
el país de forma indefinida, sin articular estrategias de lucha y movilización que
ataquen directamente a la yugular de un gobierno de bandidos legales.
 
La única forma de
combatir el neoliberalismo es con medidas radicales (ir a la raíz de las
cosas), de lo contrario acabarán con nosotros/as tarde o temprano. Comienzan por
quitarte la sanidad y la educación pública, con bajarte él sueldo con la excusa
de este montaje de crisis y en pocos meses despedirte y dejarte sin nada, para
luego desahuciarte de tu casa, condenarte a la indigencia y a ver como tus hijos/as
pasan hambre. Las posturas moderadas y de respeto a esta mentira de “democracia”
no conducen a nada. Hay que comenzar por cuestionar este sistema, este gobierno
y esta monarquía heredera del franquismo, desarrollar acciones que realmente transformen
y hagan daño de verdad a una calaña de gobernantes sin escrúpulos, ministras
con maridos corruptos, banqueros, príncipes y reyes al servicio del gran capital
financiero.
 
Sigamos el ejemplo
heroico de los compañeros en huelga de hambre en Barcelona en solidaridad con un compañero despedido por el monstruoso
emporio de Telefónica. Esta si que es una lucha de verdad, hasta las últimas
consecuencias de la que debemos tomar buena nota. Una batalla noble y justa de la que medios internacionales como The New York Times o el Sunday Times, han elaborado reportajes leídos por millones de
personas en todo el mundo. Hasta han sido visitados en su encierro por Alexis Tsipras del Syriza
griego, sin que la vergonzosa y manipulada prensa estatal del régimen se haya hecho eco de
la enorme trascendencia de una acción que los puede conducir a la muerte si no es readmitido Marcos.
 
Todo mi apoyo solidario
y fraterno desde las Islas Canarias para Laurentino, Marcos, Carlos, Albert y
Josep. Su sufrimiento también es por todos/as nosotros/as y nos debe marcar el camino de la
victoria.
 
LA LUCHA CONTINÚA.
 

Ellos son los imprescindibles
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