25 septiembre 2020

Condes, marquesas, desahucios y otras mierdas

Desde
lo que llaman pomposamente “Conquista de Canarias”, más bien genocidio sobre
los pueblos indígenas isleños, vienen pisando cabezas, abusando de un poder
sustentado en la maldad, la codicia y la ambición desmedida.

Condes,
marquesas, nobles, realeza y otras aberraciones de la historia han
construido en las islas un imperio para la vulneración de los derechos, del
enriquecimiento ilícito, de la destrucción de patrimonio cultural, de las
construcciones masivas en parajes naturales, playas, montañas y barrancos
sagrados, del derecho de pernada, de la esclavitud,
 de la explotación de un pueblo víctima de la
miseria, del hambre, del sufrimiento generado por una oligarquía medieval y sin
escrúpulos.

No
se conformaron con el exterminio de los pueblos originarios, con apropiarse
de las tierras de sus antepasados, con destruir gran parte de su universo,
generando hambre, obligando a gran parte de los canarios a emigrar a
Latinoamérica para huir de los brutales abusos, de las persecuciones durante cientos de años, de las matanzas masivas tras el golpe de estado fascista del 36, donde participaron
activamente en las “Brigadas del amanecer”, instrumentos facciosos para
exterminar y desaparecer a quienes defendían la democracia, la libertad y los
derechos de la clase trabajadora.

En pleno siglo XXI ejercen de “bienhechores” de “gentes de bien”, de honorables empresarios desde
sus cochazos de alta gama y mansiones de lujo, respaldados por gran parte de una siniestra casta
política a su servicio: “Si señor, no señor, servido está el pelotazo o la
recalificación de cualquier suelo rústico de protección”.

Como
parecen no haber depredado lo suficiente en 500 años de expolio, tratan ahora de
expulsar de sus casas a más de 70 personas de los barracones
donde en el pasado alojaron a sus esclavos, aquellas humildes familias que hace 50 años
trabajaban sus tomateros por sueldos de miseria, en condiciones laborales
vergonzosas, de sol a sol.

El
objetivo es claro, se trata de especular con ese territorio, seguir
construyendo masivamente con la displicencia del alcalde-mayordomo de San Bartolomé
de Tirajana en el sur de Gran Canaria, dejar en la puta calle a personas
mayores, algunas enfermas, niñas y niños, familias enteras, sin pagar un
céntimo, sin buscarles alternativas, sin respetar que esta gente tiene derechos
sobre estas propiedades, abusando de su poder hasta las últimas consecuencias,
humillando a quienes han pasado toda su vida en estos habitáculos inmundos,
reparándolos, conservándolos para mantener un espacio para la vida y la
dignidad.

Los
herederos del condado de la Vega Grande, los del Castillo y Bravo de Laguna,
como siempre ha sucedido no tienen un mínimo de consideración, las palabras “solidaridad”
o “empatía” no existen en su limitado vocabulario, han obtenido todas sus riquezas
sin dar palo al agua, quedándose con media isla tras el genocidio indígena
para luego imponer sus devastadores monocultivos, más tarde el
destrozo del cemento y el hormigón de las macro construcciones turísticas.

Amparados
por un reino de España inundado de corrupción hacen y deshacen y no les afecta dejar
a familias enteras en la calle, siguen generando miedo metiendo a sus
cuadrillas a echar abajo una de las viviendas, usando si fuera necesario a la
policía del régimen para amedrentar, para reprimir a quienes se resistan a sus
asquerosas voluntades medievales.

Esto
no pasa en Venezuela como les gustaría a los próceres de un estado español podrido,
sucede en una Canarias arrasada por la miseria, la malnutrición infantil, los
desahucios, el desempleo, el fracaso escolar, los suicidios por motivos económicos
(28 al mes). Está pasando en una supuesta “democracia” europea, donde solo
tienen derechos los millonarios y la delincuencia política y empresarial organizada.

Se
hace necesario el apoyo absoluto a estas familias, que todas las organizaciones
sociales, sindicales, políticas, culturales de Canarias, se manifiesten, ofreciendo a
estas personas todo el respaldo social y económico que sea posible, movilizarnos
contra esta caduca aristocracia acostumbrada al servilismo, la genuflexión y la
sumisión de los pueblos.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Familia de aparceros en el sur de Gran Canaria. Hasta los años 1960-70 era normal
que los niños trabajaran y no asistieran al colegio. 
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