6 diciembre 2020

Contra el viento de la desolación

Hombres y mujeres
dispuestos a todo bajo gaviotas negras y azules, siniestras como los asesinos
franquistas que torturaron y desaparecieron a cientos de miles de demócratas en
40 años de dictadura. Ahora estos mismos con sus pelos enlacados, sus peinados
de pijos retrógrados, trajes caros, sonrisas cínicas y un nivel de vida
vergonzoso en tiempos de miserias, se cargan de un plumazo derechos históricos,
atentando contra la dignidad de millones de personas, condenando a la
indigencia a infinidad de familias sin ningún tipo de ingresos, desahuciando de
sus viviendas a gente honrada estafada por la delincuencia financiera.
 
Esta banda de los trajes caros, los yates de lujo y los facciosos rescates
bancarios, está permitiendo gracias a sus recortes la muerte de enfermos en
hospitales por falta de asistencia sanitaria, condenan al dependiente a no recibir
ningún tipo de ayudas, entonan a voz en cuello el odioso ¡Que se jodan! mientras suprimen las
ayudas al desempleo y tienen previsto despedir en 2013 a 125.000 empleados
públicos, pagándoles una mierda de indemnización y otras tropelías antiobreras.
No se cortan estos personajillos de misa y comunión dominical, para llenarse la
boca hablando de su “gente de bien” de “los decentes señorones y curatos” que
les dan el voto para expoliar a la clase trabajadora, para condenarnos a los 9
suicidios diarios solo en el estado español, a la tristeza, a la desesperanza,
al miedo y la represión policial.
 
Una agresión a la
democracia que se produce ante la pasividad todavía de millones de personas que
no salen a las calles, que no se manifiestan en contra de este robo a mano
armada de nuestros derechos más elementales. ¿A qué vamos a esperar? ¿A que se
nos mueran los hijos en los brazos por hambre? ¿A que nos condenen a una sociedad
sin esperanza? ¿A la oscuridad y la corrupción de quienes se enriquecen con la
política? ¿A que los esbirros nos encarcelen por decir lo que pensamos o
repitan de nuevo el genocidio franquista?
 
En estos momentos el gobierno del oscuro presidente del chapapote navega tratando de que no
se produzca el esperado estallido, el inminente alzamiento en forma de caracazo
revolucionario, por eso tratan de evitarlo de boca de la robocop ministra de
trabajo, que habla de recuperación económica y otras sandeces mientras presenta
el decreto para el despido masivo de personal interino y laboral en la
administración pública, anunciando unos nuevos ERES a la medida del empresario explotador
de turno, mientras condenan a más familias a la pobreza, a un desempleo que ya
bate récords históricos en la España de las PPmaravillas, reyezuelos y liderezas de casino. ¿Cuántas mentiras más estamos dispuestos a aguantar? Quizá el
hambre haga despertar tantas mentes dormidas, tanta pasividad, para alzarnos de
una vez por todas y arrasar por tanta basura neoliberal, antes de que acaben
con nuestras vidas y con él futuro de nuestros hijos.
 
La revolución ya
está en marcha, aunque algunos no lo crean, llenará las calles de colores y
esperanza.
 
 
Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar
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