26 octubre 2020

Copago sanitario en la simiocracia española

La factura por cuatro medicinas con
receta que hace un par de meses me costaba 4 euros, ascendía ahora a
21 euros. El farmacéutico indignado despotricaba del PP y me decía
que estos tipejos tenían todos sanidad privada, que las medicinas
las tenían cubiertas por sus sueldazos y sus sucios trapicheos
amparados en el poder político. Más allá una pareja de unos
sesenta años levantaba la voz y decían “que les parecía
vergonzoso que tuvieran que pagar impuestos y encima abonar las
medicinas necesarias para el equilibrio de su salud”. El hombre
visiblemente molesto se preguntaba “¿que para que servía el puto
copago sanitario si no era para enriquecer a especuladores y
ladrones?». Con los ojos encendidos y ensangrentados de rabia miraba a
su alrededor y gritaba, “que esta democracia era un engendro hecho
a la medida de las grandes fortunas y de unos políticos medradores y
corruptos, sin escrúpulos para cobrarle las medicinas a los
pensionistas y a los parados”.
Casi cuando me iba de esta farmacia
ubicada en el centro de Las Palmas de Gran Canaria, el mismo empleado
atendió a una señora de casi 80 años que traía sus recetas
envueltas en un raído papel de regalo, lentamente las colocó sobre
el mostrador en un ritual ordenado y metódico que se notaba lo venía
haciendo durante muchos años. Al rato y cuando le hicieron la cuenta
le salía todo 74 euros. Esta mujer con cara amable y sencilla dijo
que no podía pagar esa cantidad aunque sus dolencias fueran crónicas
y graves, que su pensión era de escasamente 300 euros y que con ese
dinero tenía que mantener a su hijo desempleado y sin prestación.
El amable farmacéutico no sabía que hacer, solo la miraba
desconcertado y a la pobre vieja se le salieron las lagrimas mientras
decía: “¿mi niño si me gasto el dinero en estas medicinas como
voy a poder comer este mes?”. Al final entre varios clientes y el
propio empleado le pagamos la factura y se marchó cabizbaja,
avergonzada y triste, consciente de que tendría que abandonar sus
tratamientos por no poder asumir el famoso copago impuesto por un
gobierno de millonarios insensibles.
Las risas y bromas incoherentes y
surrealistas de la ministra de sanidad Ana Matos (buen apellido para
el cargo que ocupa) en sus intervenciones públicas, atentan contra
las millones de personas que sufrimos sus recortes para beneficio de
sus buenos amigos de la sanidad privada. Ella y su partido se pasan
por el forro más sucio de sus indignidades los derechos
constitucionales de millones de ciudadan@s.
Les importa un bledo que ya existan en el estado español niñ@s con
desnutrición, multitud de familias bajo el umbral de la pobreza y
cientos de miles de desahucios cada año. Todo esto les da igual y
nos obligan a pagar unas medicinas que ya financiamos con nuestros
impuestos, simplemente para hacerle el juego a la mafia insaciable
del BCE y a la imperialista Unión Europea, encabezada por la nueva
Fuhrer del Cuarto Reich, Ángela Merkel, testaferra siniestra del
poder económico.
El presidente Rajoy, su incompetente
ministra Matos y el resto de su vergonzoso gobierno, están
traspasando todos los límites y como dice mucha gente esto va tener
que estallar por algún lado. Ellos lo saben y por eso están dotando
con millones de euros en material antidisturbios a todas las
comisarías españolas (para eso si hay dinero). Son conscientes de
que van a aumentar las muertes por una inadecuada atención sanitaria
victima de los recortes salvajes, que muchas personas no podrán
pagar las medicinas y sentirán la terrible impotencia de ver como
sus hij@s o sus mayores mueran por no
tener el dinero suficiente para acceder a la medicación.
La sanidad que estos sinvergüenzas
disfrazados de demócratas nos están robando debe ser gratuita. Es
un derecho humano fundamental de toda la gente que la hemos
construido y defendido con uñas y dientes en años de luchas
sociales a sangre y fuego en cada rincón del estado.
Debemos alzarnos, rebelarnos por esa
señora indefensa, por las millones de personas mayores, por el
futuro de nuestros hij@s, por tantas
familias que sufren inmensas necesidades, por una sanidad pública
para todos y todas. No permitamos que políticos vendidos y
especuladores de la sanidad privada se adueñen de algo tan
importante para nuestras vidas.

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