1 octubre 2020

Cortabolsas y ladrones en la España de las corbatitas de colores

El ultra católico bufón
de la corte del sobre, José Bono, pide un pacto de
gobierno PP-PSOE como acto patriótico para salvar su España de la pandereta,
las corridas de toros y el dinero fácil. Esa España cañí de la tortura, el
terrorismo de estado, el pelotazo playero, los escándalos de corrupción y la esperpéntica
monarquía. El señor Bono sabe mucho de ganar millones, de hacerse
multimillonario en pocos años, como toda esa casta de sinvergüenzas, que se
aprovechan de la política para enriquecerse a costa de la miseria del pueblo
trabajador.
 
Los cortabolsas son
así, no permiten ni un resquicio de esperanza en la clase obrera, lo único que
les importa es engordar sus podridas cuentas corrientes, un patrimonio
construido a costa de la muerte, el sufrimiento y el dolor de millones de seres
humanos, que sufren en silencio y sin reaccionar como estos malhechores saquean
el estado del bienestar, los derechos conseguidos a sangre y fuego durante
varias décadas de luchas populares.
 
El hambre infantil
que ya supera los 3 millones de menores afectados/as, las muertes en los
hospitales por falta de medios técnicos regalados a la mafia de la sanidad
privada, los miles de suicidios mensuales en todo el estado, las 500 familias
diarias desahuciadas de sus viviendas por la banda de ladrones de las
corbatitas de colores, la desolación y el sufrimiento no son noticia.
 
Están matando al
pueblo y no hacemos nada, la izquierda de salón, la cortesana, sigue
maquillando el desastre tal como hicieron en la transición de un fascismo a
otro fascismo, maquillando el rostro de la barbarie, de las cientos de miles de
víctimas del franquismo, que enterraron entre todos/as en fosas comunes y
cunetas para siempre.
 
Esta presunta izquierda de
garrafón y lujosas recepciones con papeo gratis solo piensa en clave electoral, da lo mismo la
miseria, el hambre, la desesperación de millones de personas. La cuestión es
sacar 10, 15, 20 diputados/as, una miseria, son conscientes de sus “limitaciones”,
 que financien las nóminas de los/as
privilegiados/as, que gracias a preciados vínculos familiares o de amiguismos congénitos,
consigan el chollo de ser un respetado cargo público que gane muchos billetes.
 
Ahora hacen lo
mismo, se callan, junto a sus buenos amigos/as de los sindicatos amarillos o verticales, los traidores a la clase trabajadora. Se toman los gim tonics a precio de saldo con el resto de sátrapas en la
cafetería del Congreso, olvidan de nuevo a un pueblo que sufre, que no puede
más, cuya única salida debe ser la revolución, pero hacen como siempre de
tapaderas, de somatenes del sistema para que todo siga bajo control, que la luna ensangrentada inunde el cielo cada noche en el horizonte de la tiranía.
 
Mientras esta morralla
que nos conduce a la barbarie y la muerte, no sientan el aliento del pueblo
indignado en sus asquerosas nucas no cambiará nada, seguirán lanzando mentiras
y proclamas, robando, engañando, mintiendo, desde sus poltronas televisivas y otros
medios de manipulación fieles al régimen del latrocinio.
 
El antes y el
después lo marcará un verdadero alzamiento popular, el ansiado estallido social
que incendie la calles, que los barra del mapa, que los entierre en el mar para
siempre.
 
En ese momento comenzará a construirse la verdadera democracia, la que
está al servicio del pueblo, la que defiende su bienestar, sus derechos, la que encarcela y destierra a las bandas organizadas de la camorra, que la falsean, que la utilizan para saquear y robar el patrimonio ciudadano.
 
 
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