29 septiembre 2020

Cuando el olor de la sangre es parte de un patrimonio nacional

No hay argumento posible que justifique la vergonzosa
tortura que se ejerce en España sobre los toros, detrás hay toda una historia
sangrienta extremadamente violenta que comenzó hace tantos años que la memoria
se pierde entre siglos de masacres, de asesinatos, de todo tipo de crímenes,
holocaustos brutales, que vienen desde los tiempos de las conquistas de
Canarias y América, el mayor genocidio de la historia de la humanidad, con más
de cien millones de indígenas asesinados por la corona española y la Iglesia
Católica.

Llama la atención que en pleno 2015 personajes como
el viejo Borbón y toda su casta se sigan emocionando viendo la sangre de una
animal inocente, exalten lo más negro de sus siniestras entrañas mentales, se
corran de gusto viendo como los toreros masacran a un inocente animal.

Podríamos decir que existe una raza podrida
integrada por seres del mal, quizá ese no sea el termino adecuado, mala gente,
maligna, demonios del terror, que mientras se solazan viendo morir de puro
sufrimiento a un ser vivo se complacen en destruir también las vidas de su
pueblo, se alegran de que sus infectos gobiernos arrasen por los derechos
humanos, generen que cuatro millones de niños y niñas estén pasando hambre, que
millones de familias no tengan ingresos, que la gente haga cola en los bancos
de alimentos o se humillen mendigando las migajas de una exigua ayuda social.

La imagen de la corrida de toros en la reciente
fiesta grande de San Sebastián, prohibida por el anterior gobierno municipal de
Bildu, recuperada vergonzosamente por el PNV y el PSOE, partidos del régimen
del tormento innecesario y criminal sobre seres que no se merecen estas
aberraciones, la cara del viejo monarca lo dice todo, las fotos y los vídeos no
mienten, se ve claramente como se pone como loco cuando ver al toro morir
lentamente entre sufrimientos extremos.

¿Asesinar a un toro es patriotismo español?
¿Alegrarse y disfrutar con su dolor y muerte lenta es cultura, es acaso
tradición popular?

Me avergüenzo como ser humano que un tipo famoso en
todo el mundo por asesinar elefantes, por su correrías y juergas a cargo del
erario público, entre otras actuaciones que prefiero omitir, aparezca
públicamente con toda su prole, hasta con su desprestigiado y siempre
desencajado nieto Froilán, felices, muy satisfechos de asistir al “circo romano”,
donde quienes mueren no tienen derecho ni siquiera a defenderse justamente.

¿También irá el Borbón a Tordesillas? Ya el toro
está elegido y preparado para torturarlo salvajemente hasta la muerte por una
banda de energúmenos.

¿Es esta la imagen que se pretende vender al mundo
desde la monarquía española y su gobierno?

La “marca España” está manchada de sangre animal.
Jamás podrán limpiar tantas manos, tantos corazones, tantas mentes impregnadas
de sadismo y psicopatía premeditada.



http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

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