27 septiembre 2020

Cuando el voto puede asesinar el futuro

Indigentes que mueren en las calles de Valencia,
tres en menos de una semana, bebés de pocos meses que sucumben de frio y enfermedades
curables, personas mayores sin recursos revolviendo en la basura de cualquier ciudad,
millones de niños y niñas en situación de hambre y empobrecimiento extremo,
familias desahuciadas que malviven en espacios sin luz ni agua, que como en cualquier
corrala resisten el embate de un régimen altamente descompuesto, de pudrición
política generalizada, de saqueo del patrimonio público, de privatización de
servicios esenciales, de abandono y desamparo de la ciudadanía, de las personas
más desfavorecidas, un panorama que configura un genocidio social sin
precedentes en la historia de España.

Mientras todo esto sucede, en una realidad desoladora,
las encuestas electorales más recientes pronostican que el partido del gobierno
volverá a ganar, que su palanganera y eterna “oposición” obtendrá un jugoso
tercer puesto a pesar de tantos saqueos, el surgimiento de fuerzas políticas
claramente ultraderechistas que pueden optar a posibles pactos de gobierno,
acuerdos que mantengan en el poder a los culpables de tanto sufrimiento, de
tantas injusticias, montajes y asaltos a la democracia en forma de desahucios que
expulsan de sus casas a familias con menores, con enfermos terminales, a gente
mayor sin nada, todo tipo de despropósitos y abusos de poder que podemos
ratificar sintonizando cualquier informativo, uno tras otro, cada día un nuevo escándalo
de corrupción política: tarjetas blacks, sobres, financiación ilegal, maletines
repletos de millones, puertas giratorias, desvío de capitales a paraísos
fiscales, destrucción del patrimonio público, venta a precio de costo de
servicios tan esenciales como la sanidad, los servicios sociales, la educación
pública.

Lo que los voceros del régimen llaman pomposamente “gentes
de bien” son quienes les mantienen en el poder, esa “masa silenciosa que no va
a manifestaciones” que dijera el nefasto presidente Rajoy, la que les sigue
votando pase lo que pase, muera quien muera, robe quien robe. Obreros/as que
votan por quienes les conducen al abismo de la miseria y el hambre, barrios,
ciudades, donde la pobreza se percibe en cada esquina y que los estudios de
estimación de voto dicen que volverán a ganar, que seguirán en el poder en
municipios con vergonzosas tramas de corrupción, comunidades autónomas donde se
han retirado servicios de urgencias de pueblos remotos, con la mayoría de sus
gobernantes imputados o encarcelados en todo tipo de tramas “púnicas”, “gürtels”,
“malayas”, “faycanes”, “góndolas”…, todos esos nombres rebuscados que elige la
policía, que en su mayoría acaban en nada, puras maniobras de dilación,
procesos judiciales alargados en el tiempo intencionadamente, con el único
objetivo de distraer, hacer olvidar a la ciudadanía que sus representantes públicos
han robado y actuado como vulgares delincuentes.

En este año 2015 habrá varias citas electorales, si
el pueblo, si la inmensa mayoría de la ciudadanía no toma conciencia, si en
caso de decidirse a votar no medita en profundidad que papeleta poner en la
urna, si se deja llevar por la estructurada manipulación mediática vendrán
tiempos terribles, mucho peores de los que vivimos actualmente, con millones de
personas desempleadas y familias sin ningún tipo de ingresos.

¿Seguirán masacrando a personas inocentes, a enfermos/as
dependientes, de hepatitis C condenados/as a una muerte segura abandonados/as
por el gobierno, a niños/as bajo el umbral de la pobreza, a gente que no
puede más y se quita la vida, que se lanza al vacío, que se corta las venas,
que se arroja a las vías del tren?

La respuesta está vez no estará en el viento, sino
en la justicia de una meditada decisión, en la inmensa capacidad del ser humano
para cambiar lo injusto, lo terriblemente cruel por la brisa de la esperanza y la libertad.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/


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