6 diciembre 2020

Daniel y Strupi ya viajan juntos para siempre. Crónica de una tierra devastada

Strupi comprobó
atónito como su amigo no podía más y caía desplomado al suelo tras salir de la
tienda de campaña, solo pudo lamerle la cara, tratar de mostrar el cariño que solo
los perros son capaces de trasmitir a un ser humano. Todo fue inútil y aquel
hombre joven, de solo 39 años, dio su último suspiro. El can quedó desolado
recordando en la soledad, entre palmeras canarias, a alguien que fue parte de
su vida durante tantos años, con quien callejeaba entre turistas y hoteles en
el enclave turístico de Maspalomas, allá en el sur de Gran Canaria. Juntos buscaban
alimentos en la basura o conseguían algo de dinero vendiendo las pequeñas obras
pictóricas de su camarada de sueños.
 
Daniel, su hermano del
alma había muerto después de tantos años y el perrillo quedó solo, luego
llegaron policías, periodistas, televisiones y muchos amigos y amigas, que como
ellos vivían en la calle y dormían en la playa o en medio de aquel palmeral
destruido.
 
El perro quedó
desamparado cuando se llevaron el cadáver, se le veía en tv olisqueando confundido,
acompañando el cuerpo de su compañero, aferrado a las escasas pertenencias
que los dos tenían en aquel bosque perdido de las Islas Canarias.
 
A pocos metros de
aquella triste escena un gigantesco hotel, a todo lujo, donde vienen visitantes
de todo el mundo, en especial del norte europeo, a disfrutar de piscinas,
discotecas, spas, bares, restaurantes caros, colindaban con aquel universo de indigentes,
de personas sin esperanza de distintas procedencias: holandeses, ingleses,
alemanes, suecos, finlandeses, isleños… Una especie de sociedad de naciones del
desamparo, de la pobreza y la marginación social, que sobreviven cada día
mendigando un trozo de pan, algo para vino barato y un pequeño espacio para
dormir bajo las estrellas, donde el ruido de las olas y el olor a salitre
inundan la existencia de la comunidad de los sueños perdidos.
 
En las mismas
fechas de la muerte de Daniel Laupchea, se celebró en Madrid la Feria
Internacional del Turismo (FITUR 2013), adonde acude la creme de la creme del
destrozo ecológico de estas islas, empresarios millonarios, potentados del
cemento y el soborno, que han construido impunemente en playas vírgenes, destruido
parajes naturales únicos en el mundo, solo para satisfacer su depredación y su
ansias desmedidas de ganar dinero a costa de lo que sea.
 
En esta feria del
lujo y el ocio para unos pocos, se juntan con sus cómplices de la casta
política de la bananaria autonómica. El sumiso y monárquico presidente cipallo, alcaldes, príncipes de la realeza corrupta, diputados y hasta ministros
petroleros, todos acompañados de sus despampanantes secretarias, asesores
listillos, cochazos y dietas para comer en lo más caro de Madrid. Todos unidos
en ese objetivo común de seguir destruyendo un territorio de incalculable valor
ambiental y cultural, mientras se llenan sus bolsillos a costa de un pueblo canario
que bate récords de empobrecimiento, desempleo, fracaso escolar, desahucios, suicidios,
hambre, miseria y malnutrición infantil.
 
El cuerpo inerte de
Daniel pasó la noche acompañado solo por Strupi, que trataba de rebuscar en su
alma un soplo de ternura. En la lejanía se rompía el silencio y se escuchaba la
música estridente, los canticos de hooligans borrachos o alemanes cerveceros y
barrigones entonando sus himnos. El olor a comida basura inundaba el ambiente y
contrastaba con el silbido cadencioso y asustado de los alcaravanes. La humildad y la
extrema sensibilidad a veces llevan a personas demasiado especiales a terminar
como este pintor de soles y estrellas. Su padre que fue alcalde en una ciudad
de Suiza y su familia adinerada no fueron óbice para que se marchara y
abandonará todo, que cambiara la opulencia y el despilfarro por la vida en la
calle, para vivir solo de sus humildes pinturas y artesanías recicladas, devorando
libros y disfrutando de la inmensa poesía del infinito cielo estrellado.
 
Al otro lado los
señores del dinero y los sobres disfrutaban de las noches de Madrid a todo
tren, cerrando nuevos negocios, el próximo pelotazo, planificando entre copas de
Chivas Reserva o Cava del más caro, la posible tala parcial de este palmeral,
la nueva construcción millonaria de Riu Hoteles, en el mismo lugar donde murió el
pobre Daniel, en ese paraje tranquilo que el viento arrulla, donde ahora siguen
resistiendo el embate de la miseria otros seres abandonados, que junto a este
perro solitario y triste conforman el paisaje de una tierra devastada.
 
 
Foto C7
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