29 septiembre 2020
He
dejado a un lado las redes sociales y el Whasapp por salud mental, para alejarme
del constante espionaje de quienes mueven los hilos del mundo, del inmenso
negocio con los datos de los usuarios. Una decisión final que no me ha costado,
que llegó en ese momento en que sentí que estaba dejando a un lado aspectos de
mi vida realmente esénciales.

Mi
móvil casi no suena, volveré en unos días a mi viejo Nokia sin Internet que
tiene más de diez años, mis amigos con una simple llamada o mensaje podrán localizarme,
el “Gran Hermano” no podrá fisgonear lo que pienso y expreso en cada red
social, que miles de fotos y reflexiones se guarden para siempre en los
cerebros siniestros de las grandes computadoras de estas siniestras multinacionales.

He
vuelto a la vida real, me siento inmensamente aliviado, como si me hubiera
quitado un peso de encima, ahora ese tiempo perdido compartiendo en las redes,
aguantando comentarios estúpidos, amenazas, etc., lo dedicaré a otras cosas: leer,
escribir, hacer ejercicio, ver cine, emplear más tiempo con los seres que me
rodean, a los que puedo palpar, tocar, abrazar, esa inmensa vida que tiene
lugar fuera de la pantalla.

A
partir de ahora limitaré la utilización de Internet a aspectos muy concretos
como buscar información, publicaciones en mi blog, mirar el correo, comprobar
la cuenta del banco o hacer la declaración de la renta.

¡Rompamos
el aislamiento!

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

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