2 diciembre 2020

El delfín jorobado, el ministro codicioso y la multinacional encargada de destruir un paraíso marino

En la amenazada
inmensidad de la Macaronesia marina, muy cerca de donde el ministro Soria y la
desprestigiada empresa Repsol pretenden extraer petróleo, poniendo en
peligro la riquísima biodiversidad y el futuro del turismo y las playas de las
Islas Canarias, vive un delfín mular
(Tursiops truncatus), con un defecto en el desarrollo de su columna
vertebral. Lo más interesante de este hermoso mamífero, descubierto por un grupo de biólogos alemanes, es que vive con una
familia de Cachalotes
(Physeter macrocephalus), que lo han aceptado
en su manada sin que se conozcan casos precedentes investigados por la ciencia.
 
Disfrutando de estas aguas limpias y puras se les ve
juntos, tratándose con mucho cariño y respeto, casi como si fueran de la misma
especie, siendo habitual ver al delfín siempre junto a una de las crías de este
enorme y legendario cetáceo, nadando junto a ella, jugando como si fuera su
hermano y vigilando de que ningún depredador le pueda hacer ningún daño.
 
Este nuevo ejemplo
fraternal que la madre naturaleza nos muestra, contrasta con las siniestras
intenciones del gobierno español y sus “compadres” y fieles “amigos” de Repsol,
donde sin valorar la inmensa vida natural de estas aguas tienen previsto
destruir, arrasar por el fondo marino, perforar hasta la saciedad buscando el
ansiado oro negro, por supuesto para que cuatro caraduras se llenen los
bolsillos a costa de la sagrada armonía natural, violando el hogar de millones
de seres vivos, que como esta familia de cetáceos hermanados,  llevan cientos de miles de años nadando libres
en sus frías aguas.
 
La falta de respeto
de Repsol y el ministro, mal canario, Soria con la Madre Tierra, se hace
vigente en cada nueva acción de destrucción que programan, donde no respetan ni
a las instituciones canarias que se oponen, ni a la mayoría de nuestra gente
que prefieren que este vergel natural se mantenga puro y limpio, sin manchas de
petróleo y residuos fecales de políticos codiciosos, con ansias de grandeza y
poder desmedido.
 
Las aguas libres de
esta parte del Atlántico peligran y es bueno que el mundo lo sepa, que las
personas de buena voluntad nos unamos para evitar este holocausto natural, esta
inminente destrucción de un paraíso marino con más de 35 especies de cetáceos,
con infinidad de seres vivos únicos que ahora pueden desaparecer para siempre
con los seguros escapes, roturas y negligencias, que a pesar de las mentiras en
los informes ambientales de esta nefasta empresa y su “colega” el ministro
millonario, llenarán de vertidos, de muerte y destrucción lo que ahora es un
santuario de vida y esperanza.
 
El pobre delfín jorobado
y sus fieles amigos los cachalotes no imaginan la masacre ecológica que se
avecina, que un mar limpio y azul irremisiblemente podrá ser negro y sucio,
muerto, abonado con los cuerpos de millones de seres masacrados.
 

El delfín junto a los cachalotes | Sciencemag
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