1 octubre 2020

El Nuevo Orden Mundial del crimen y el robo está servido

La degeneración
progresiva de los gobiernos fieles al capital con sus siniestras políticas
neoliberales, ocultan una clara estrategia para empobrecernos, anularnos y que
dependamos exclusivamente de su particular cortijo esclavista. Estos señoritos
de alta cuna nos dejan sin nada y condenan a las generaciones futuras a la
perdida de toda esperanza, a un futuro amenazador e imprevisible, donde se
presienten nubes negras de represión y muerte. Estos prevaricadores convencidos
nos revuelven las tripas cada vez que nos anuncian a bombo y platillo sus
nuevos ajustes y recortes sociales, las privatizaciones de servicios esenciales,
como la sanidad pública, que regalan a los amigos y corruptos familiares
cercanos al poder.
 
Hace ya unos
cuantos años que se aprecia una conspiración encabezada por los que se
consideran dueños de todo, hasta de nuestras vidas. Una minoría
multimillonaria, que con sus grandes fortunas planifican lo que será el
inminente mañana de la humanidad en los próximos 100 años. Precisamente esta
nueva estrategia viene de los mismos que llevan décadas matando de hambre a
millones de seres humanos, la misma escoria que destruye selvas tropicales y
asesina pueblos indígenas para robarles sus tierras sagradas. Son los que
acaban con la vida en los océanos, los que recalientan la atmósfera, los que
extinguen especies vegetales y animales, los culpables de la mayor catástrofe
natural de la historia de este humillado planeta, de este trocito de cosmos
perdido en la inmensidad estelar.
 
Nada es lo que
parece y casi todo lo que nos llega está falseado, maquillado, manipulado por
los medios de comunicación del sistema. Nos mienten para que nos dejemos
aplastar y no seamos capaces de reaccionar. Ponen bombas en trenes, estrellan
aviones contras sus propias torres, se inventan posibles virus, generan terror
y miedo, mucho miedo. Acusando luego de estos desastres, de estas muertes a
inventados líderes terroríficos, a los Charles Manson del inconsciente
colectivo del imperio. Supuestos terroristas que pocos años antes eran agentes
secretos de sus propios servicios de inteligencia. Acusan a “temibles”
organizaciones armadas, que en la mayoría de los casos no existen y de existir
las utilizan para desestabilizar naciones que no son de su misma cuerda.
Paralelamente nos meten por los ojos guerras televisadas, invasiones,
bombardeos masivos sobre población civil, en aras, según ellos, de una “esperanzadora”
democracia falseada, con el objetivo de convertir esos países arrasados en
nuevas colonias, donde se chupan sus recursos naturales, esclavizando y
asesinando a gran parte de sus pueblos, convirtiéndolos en esclavos de la deuda
externa y de la violencia permanente.
 
Los integrantes del
famoso Club Bilderberg van recorriendo el mundo desde 1954 en sus secretas
reuniones. Ocupan hoteles de alto lujo y los cierran a cal y canto durante unos
días a la vista de curiosos y de la prensa, protegidos por policías armados
hasta los dientes, agentes de la CIA, del Mossad y de otras fuerzas del terror.
Entre esos bastidores tratan la próxima rapiña, las directrices que darán a las
tristes marionetas que gobiernan los países fieles al régimen mundial del
dinero. Este club fundado por el príncipe Bernardo de Holanda, padre de la actual
reina Beatriz y afiliado desde 1933 al partido nazi de Adolf Hitler, fue un
importante colaborador de las “SS”, con el grado de oficial y cómplice directo
del holocausto fascista.
 
Con este dato de su
fundador ya nos podemos hacer una idea de lo que hay detrás de este selecto
club, por donde han pasado criminales de guerra como Colin Powell; asesinos y
promotores de golpes de estado sanguinarios en Chile, Argentina, Uruguay,
Paraguay, etc., como Henry Kissinger; magnates del terror y la estafa como los
hermanos Rockefeller, responsables directos, entre otros crímenes de lesa
humanidad, del bombardeo de Laos y Camboya con cientos de miles de muertos.
Otros participantes en este engendro suburbial están implicados en genocidios,
robos, conspiraciones y corruptelas, como George Bush (padre), Hillary Clinton,
Donald Rumsfeld, el mismo que se inventó la mentira de la gripe A y el ántrax
para hacer suculentos negocios. No pueden faltar Bill Clinton, Tony Blayr, Romano
Prodi o el mismísimo responsable directo de la guerra de Kosovo, Richard
Hobrooke, padre de los acuerdos de Dayton que partieron en dos Yugoslavia.
También aportan sus galones militares de la OTAN, culpables de distintas
invasiones y bombardeos masivos sobre población civil, como el general James
Jones o el general retirado John Keane, dos buenas piezas con las manos
manchadas de sangre y con miles de muertos inocentes a sus espaldas.
 
Del estado español
o la España de las maravillas para una selecta minoría, también hay una nutrida
representación. Personajes como la mismísima reina Sofía de Borbón, el
millonario ex presidente del “España va bien”, Aznar, el de las armas de
destrucción masiva que nunca aparecieron en Iraq. La lideresa franquista,
Esperanza Aguirre, varios banqueros y bankieros, culpables del hambre, los
suicidios y la miseria de nuestro pueblo. El incansable y siempre bien remunerado, Rodrigo Rato, ex ministro de
economía, ex director del FMI y ex de casi todo, responsable directo del
pelotazo galáctico de Bankia. Además también contamos con otros que se dicen de
izquierdas como el ex secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, pero que
hace años se vendieron al poder del dinero y la vida loca. El fallecido franquista y
fundador del PP, Manuel Fraga y hasta presuntos evasores fiscales como Jordi
Pujol. Todo un elenco de seres sin escrúpulos, perfecto para meterlos en un
barco con el casco agujereado, en medio de una tormenta en alta mar.
 
Estos nombres son
solo una pequeña parte de los que participan en esta lúgubre sociedad secreta.
Sería aburrido y muy largo mencionarlos a todos, pero esta relación se completa
con personajes influyentes de la economía mundial, de los grandes medios de
comunicación, de oscuras corporaciones y multinacionales, del negocio de la
sangre y la guerra, de la venta de armas, del narcotráfico y de otras
inmundicias generadas por el sistema capitalista.
 
Existen datos
escalofriantes de lo que pueden ser capaces estos aristócratas metidos a dueños
del mundo, de sus vínculos con el crimen organizado, del que se nutren y
consiguen gran parte de su financiación, de planes secretos para exterminar a
líderes de la izquierda revolucionaria o de movimientos sociales y de opinión
tan importantes y trasparentes como Anonymous. La planificación de un genocidio
a nivel planetario con la idea de reducir la población mundial a 3.500 millones
de habitantes, la intensificación de conflictos en diversas partes del mundo,
donde venden armas en muchos casos a los dos bandos. La proliferación de
enfermedades terminales de todo tipo, dando la impresión de que muchas son
creadas en laboratorios, como por ejemplo el Ebola o el virus del SIDA, que
apareció en África en los años 80, no existiendo sospechosamente precedentes de
esta gravísima enfermedad.
 
Afecciones muy
peligrosas como la gripe española, han sido modificadas y reconstruidas por la
ciencia al servicio del crimen, con el alto riesgo que conlleva una supuesta
liberación de esos virus, que podrían generar millones de muertes en pocos
meses. La mafia farmacéutica contribuye sobremanera en todo este inquietante
proyecto de Nuevo Orden Mundial, ocultando descubrimientos científicos que
podrían curar enfermedades como el cáncer. Su idea es seguir ganando millones a
costa del sufrimiento humano. Por ello en España y en otros países europeos le
regalan la sanidad pública a estas corporaciones, que lo único que persiguen es
enriquecerse con el negocio de  la salud
y el miedo a la muerte.
 
Otros foros y “lobbys”
internacionales contribuyen como el Bilderberg a sus negocios sanguinarios. El
Club de Roma o el Foro Económico de Davos, entre otros, tratan de establecer
esa nueva y dictatorial avanzadilla del capitalismo salvaje, basada en la
esclavitud de la mayoría de la población del planeta. Constituyendo un nuevo
ejército universal que reprima cualquier alzamiento popular, fusionando la
Alianza Terrorista OTAN con las fuerzas armadas de Estados Unidos y otras al
servicio de la delincuencia financiera internacional.
 
La instauración de
una nueva sociedad está servida en la opulenta mesa de estos millonarios. Su
dinámica es tan violenta como su propia filosofía basada en el enriquecimiento
a costa de lo que sea, generando hambre, miseria, suicidios y brutales
genocidios. Tratarán de que la educación sea controlada por estos próceres
del terror, la sanidad solo será para unos pocos que puedan pagarla. Crearan
una o varias monedas únicas, según los intereses, con el euro y el dólar como
protagonistas directos.
 
Esta siniestra
estrategia criminal ya la estamos viendo en las políticas de la mayoría de los
gobiernos europeos. Sobre todo en Grecia, Portugal, Italia, Irlanda del Norte,
España, donde están arrasando por el estado del bienestar, por los derechos
ancestrales que tanto han costado, conduciendo a sus pueblos al abismo social,
mientras siguen las directrices de los vampiros de estos clubs secretos, de la
banca, del imperio y de todos los que quieren sacar tajada a costa del futuro
de la humanidad.
 
El verdadero drama
para la especie humana es estar en manos de un 1% de ladrones criminales, de
organizaciones y personajes capaces de matar para conseguir sus vergonzosos
fines. Por ello hay que destapar tanta basura, removerla, dar nombres y
denunciar sus crímenes y robos. No podemos permitir que conviertan nuestro
amado planeta en un coto privado para la muerte y la destrucción. Debemos
evitarlo como sea, presentar batalla, movilizando ideas y conciencias como la
única alternativa al terror y la miseria que nos quieren imponer.
 
Todavía podemos,
somos mayoría aplastante, el 99% de la población mundial y sólo tenemos que
organizarnos, plantarles cara, rebelarnos hasta las últimas consecuencias.
Hagamos correr las voces y pensamientos alzados por cada rincón de nuestras
vidas, de nuestras luchas. La comunicación es fundamental, hagamos realidad la
verdadera conspiración del amor, la solidaridad y la justicia verdadera, contra
los que quieren convertir nuestra existencia en un calvario de represión y
sufrimiento.
 

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