1 octubre 2020

El puñito cerrado en el territorio del dolor

Margarita
Mahugo Tejera, había sido asesinada en el paritorio por el
ginecólogo de la clínica de Santa
Catalina, le inyectó el veneno en la nalga derecha para que la monja pudiera llevarse con tranquilidad a las dos niñas gemelas,
antes le habían dicho a su marido Nicanor Cabrera Martel, de
Valsequillo, que las chiquillas habían nacido deformes y con graves
problemas físicos, la madre comenzó a gritar y a intentar
levantarse recién parida para ir tras sus dos bebitas robadas por la
iglesia católica, por la mafia franquista canaria vinculada a la
sanguinaria oligarquía.

La
dos niñas fueron vendidas en el chalé de Casablanca en el norte de
la isla de Gran Canaria a una familia de Madrid vinculada al
Movimiento Nacional, la que había solicitado varios meses antes dos
recién nacidas, que preferentemente fueran rubias con los ojos
azules, el jefe falangista apellidado Rubio obtuvo una buena cantidad
de dinero que repartió con el
ginecólogo
y con don Carlos Moreno Grote, párroco de Arucas, que también
participó en la operación.

El
cadáver de la madre fue velado en su
humilde casa de Tecén, todos los vecinos sabían lo que había
sucedido pero nadie decía nada, don Juan el cura de Telde, el de los
tiros de gracia y la Extrema Unción en los fusilamientos vino a
rezar un Padrenuestro y bendecir el nuevo crimen, Nicanor destrozado
no paraba de llorar y beber ron de caña en la cocina, la forma de
olvidar que había perdido todo lo que más quería en el mundo.

La
niñas volaron a la capital, no se enteraron de nada, solo echaron en
falta el amor maternal, Doña Gertrudis Diosdado Hermida y el coronel
de la guardia civil, Pancrasio Cospedal Arteaga, eran sus nuevos
padres, nada más llegar a su mansión de Chamberí la pusieron bajo
la responsabilidad de Matilde Martínez Urbizo, una de sus criadas
que acababa de dar a luz, era esposa de Antonio Albarrán Tejada,
miembro de la JSU, fusilado meses antes en el Cementerio del Este la
misma madrugada que las 13 Rosas.

A
los pocos días una Brigada del amanecer vino a buscar a Nicanor para
desaparecerlo, según parece por los miedos del fascista Rubio, que
temía que el hombre hablara, que dijera algo que pudiera en un
futuro incriminarlo, señalarlo como uno de los dirigentes junto a
Eufemiano Fuentes de esta siniestra y millonaria trama.

Se
lo llevaron en un camión la noche del 15 de abril de 1938 hacia los pozos del barranco de Guayadeque
junto a cinco hombres más de Valsequillo, Lomo Magullo y Cazadores,
arrojándolos vivos y de espaldas con las manos atadas a la
profundidad del agujero, hacia un abismo de donde jamás saldrían
sus restos, con la complicidad de los propietarios de las tierras,
caciques de los municipios de Agüimes e Ingenio.

El
último recuerdo de Nicanor fue para su amada Marga, para sus niñas,
a las que logró ver durante escasos segundos, antes de que la monja
sor María de la Soledad Sánchez Beltrán se las llevara nada más
nacer, recordó sus ojos del color del océano, la manitas rojas, sus
puños cerrados como si en su santa inocencia reclamaran justicia.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Movilización en Buenos Aires de las Madres de Plaza de Mayo por los niños robados 
por el fascismo que al igual que en España hizo lucrativos negocios con el tráfico de bebés
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