29 septiembre 2020

El verdadero terrorismo es el desahucio y el saqueo

Pringados hasta el
cuello en múltiples escándalos de financiación ilegal y sobresueldos ya
conocidos en cada rincón del planeta, manchados del sudor y la sangre de todas
las personas que se suicidan por no aguantar más la presión de un sistema
asesino, de un régimen decadente y cruel al servicio exclusivo de las grandes
fortunas, de una casta política sin vergüenza que machaca derechos constitucionales,
hundiendo en la miseria a millones de ciudadanos y ciudadanas víctimas de sus
políticas inhumanas.
 
Estos mismos que
apoyan el terrorismo financiero internacional, que participan en
ilegales guerras imperialistas y genocidas, acusan ahora a personas honradas de
ser violentas y tener vínculos con ETA. Agotan el escaso rédito ciudadano que
les quedaba, tratando de criminalizar a un movimiento reconocido
internacionalmente como la PAH, un colectivo de gente luchadora que se enfrenta
al sistema y a su aparato represor para evitar los desahucios de personas
humildes, para que familias enteras no sean desalojadas de sus viviendas y
condenadas a la indigencia.
 
El PP a través de
su impresentable y antidemocrática Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina
Cifuentes, comenzó esta semana santa su “escrache” particular, acusando a STOP
Desahucios de vínculos con la lucha armada. Esta muñeca teñida de la oligarquía
española,  lanzó la piedra envenenada de
las acusaciones incriminatorias, para al día siguiente ser respaldada por la
dirección de su sobrecogido partido, en una huida hacia adelante sin
precedentes en la presunta democracia de un país destrozado, arruinado por un
gobierno que ya nadie quiere, ni siquiera los que lo votaron y le dieron la
mayoría absoluta.
 
Siguen mintiendo en
todo y tratando de manipular a la sufrida ciudadanía, colocando a una
organización pacifista en el filo de la navaja del terrorismo, con las
consecuencias negativas que todo esto puede conllevar, como futuras
ilegalizaciones, persecución y represión policial a sus activistas.
 
Los que hemos sufrido
este tipo de represalias sabemos muy bien cómo se las gastan los esbirros del
poder, como son capaces de todo para anular y desprestigiar a los movimientos
populares, meter el miedo en el cuerpo a personas que luchan desinteresadamente
por una sociedad mejor. Sus métodos son los mismos de siempre y no han cambiado
el modus operandi desde la dictadura franquista. La única diferencia es que
todavía no te meten un tiro en la nuca, sino que utilizan otras formas más
sutiles promovidas por sus voceros alitosicos, por los medios de comunicación
al servicio del régimen del recorte, la pobreza y el hambre.
 
Resulta llamativo
como en un país donde los abundantes escándalos de corrupción política y
empresarial son la tónica general, utilizan las denuncias para tratar de parar y
amedrentar a organizaciones que defienden derechos ciudadanos legítimos,
movilizan a su guardia pretoriana de los cuerpos represivos para aplacar
cualquier contestación al genocidio social, a la masacre ciudadana que están generando
con sus vergonzosas políticas.
 
Este espectáculo bochornoso
encabezado por un partido inundado de mierda, avergüenza a millones de personas
honradas, a los hijos y las hijas de las familias desahuciadas, a la gente
desempleada que han dejado sin prestación, a los jubilados y jubiladas que
tienen que pagarse sus costosas medicinas, a los inmigrantes sin asistencia
sanitaria, a los enfermos crónicos que tienen que pagar de sus bolsillos las
ambulancias, a los cientos de miles de empleados y empleadas públicas
despedidas a través de una Reforma Laboral terrorista, aprobada por los mismos
que ahora denuncian a un movimiento social ejemplar.
 
Algunos de los que
denuncian que se sienten perseguidos por colectivos violentos, han coqueteado
en el pasado e incluso en la actualidad, con organizaciones próximas al
terrorismo de la ultraderecha falangista, responsable del asesinato, la
desaparición y la tortura de más 300.000 republicanos y republicanas en todo el
estado español. A pesar de estos datos estremecedores, denunciados en
tribunales internacionales de derechos humanos, desde el PP mantienen en sus
ayuntamientos las calles de los asesinos fascistas y todavía no han condenado el
franquismo, debido a que muchos de sus compromisarios son descendientes
directos y fueron estrechos colaboradores de la dictadura.
 
En cambio ahora se
molestan porque les afean la conducta públicamente y acusan de terroristas a
personas honestas de la PAH ¿Dónde está el verdadero terrorismo: en las
movilizaciones pacíficas o en las políticas caciquiles y cercenadoras de
derechos?
 
Todavía no se ha
suicidado ningún diputado o senadora de este gobierno, siguen ganando millones
y enriqueciéndose ellos y su prole entre sueldazos, privatizaciones y otros
negocios vinculados al poder, mientras cada día aumenta el número de suicidios
de personas desesperadas, que no aguantan más los recortes y las presiones de
una banca usurera y mafiosa, que no ven salida a todo este dolor generado por
este sistema criminal y sus cómplices de los gobiernos del capital.
 
Ahora en el PP
pretenden dar lastima, convertirse en víctimas como en la época de los
atentados de ETA, poner caras de corderitos ante el matadero en sus ruedas de
prensa, de pobrecitos politiquillos humildes acosados, vilipendiados, insultados
por personas víctimas de la ilegalidad de la Ley hipotecaria, que ellos mismos
pactaron con lobbies bancarios y financieros en contra del interés general de
la ciudadanía, un  montaje lucrativo
perfecto que está costando un buen número de vidas humanas, junto con el
sufrimiento, el esclavismo de por vida con la banca, la enfermedad, la ruina,
la masacre familiar, una condena perpetua para financiar los delitos de la
delincuencia  financiera.
 
Algunas diputadas de
este partido del gobierno han utilizado a sus hijos como escudos, para
protegerse y dar penita mientras criminalizan a los movimientos sociales,
cuando lo que deberían hacer es explicarles porqué la gente en la calle les
llama lo que les llama y les insultan denunciando sus prácticas caciquiles.
Quizá no lo hagan porque tengan miedo de que alguno de sus vástagos les salga
honrado, que se cuestione, que les eche algún día en cara todo el dolor que están
generando entre millones de personas humildes.
 
El ser cómplices
del expolio de un país no puede salir gratis y las acciones terroristas que
llevan a cabo las entidades financieras tampoco. Algún precio hay que pagar por
hacerse multimillonarios en pocos años de gobierno, privatizaciones, sobresueldos
y pelotazos. Los insultos en la calle, los «escraches», la indignación ciudadana,
las movilizaciones sociales, son el costo de la codicia sin límites, del
hundimiento de un país para beneficio de unos pocos.
 
 
Esto si que es terrorismo
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