1 octubre 2020

Emilia a la cárcel y los verdaderos delincuentes de guante blanco en la calle

“Si alguien roba comida y
después da la vida ¿qué hacer? ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?”
 
Silvio Rodríguez –
Playa Girón
 
Emilia Soria, entrará
antes de 15 días en la cárcel si el destino o la suerte no lo remedia. De nada
han servido las más de 5.000 peticiones de indulto, las solicitudes de partidos
de la izquierda, sindicatos y personajes de la cultura.  La justicia española, como hace con los
desahucios, es tan fría como un tempano de hielo y ni siquiera considera la
situación desesperada de esta pobre chica. Una joven de 22 años que no
imaginaba las consecuencias de lo que hizo, cuando en mayo de 2007 se encontró una
cartera en las calles de Requena, su pueblo, en Valencia (tierra de políticos
corruptos), que contenía una tarjeta de crédito y un carnet de identidad. En
esos momentos la chica pasaba por momentos desesperados, estaba en paro y sin
ingresos de ningún tipo, por lo que aprovechó esa broma del destino, para hacer
una compra de comida y pañales para sus hijas, donde solo se gastó 193 euros,
para llenar una nevera vacía y poder atender durante unos días a su desgraciada
familia.
 
Resulta
verdaderamente indignante que esto suceda en un país donde la casta política
roba descaradamente miles de millones de euros sin que pase nada, donde la práctica
habitual de ciertos partidos del régimen es repartirse sobres de 5 o 10.000
euros al mes de dinero negro, según el cargo del que los recibe, donde ya
parece que roba hasta el conserje de sus sedes, mientras la ciudadanía asiste
asombrada a un espectáculo alucinante, que salpica incluso a la casa real, con
los presuntas corruptelas del yernísimo del rey Borbón.
 
Emilia aparecía hoy
entristecida, cariacontecida en los telediarios y con 6 años más, ahora con
tres hijas a su cargo, con una paga exigua por una orden de alejamiento de su
ex marido, sin ningún tipo de ayudas, afirmando desesperada “que entrar en la cárcel no le daba miedo,
que el verdadero pavor era dejar solas a sus chiquillas”,
que sigue sin
entender como no teniendo antecedentes penales, la condenen a casi dos años de
prisión por un delito de tan poca importancia.
 
Esta es la España
de la peineta, la misa y el sobre de dinero que paga favores, prebendas y oscuros
negocios, de la estafa de las preferentes y el escándalo de Bankia. La España
de los pelotazos para enriquecimiento de unos pocos sinvergüenzas, listillos
que saben aliarse con los que saquean a todo un estado y nos quitan todo, hasta
servicios tan esenciales como la sanidad pública, en un proceso acelerado de
privatización, para entregársela a familiares y amigos de los mismos
gobernantes.
 
Un país en manos de
lunáticos multimillonarios, que siguen las directrices de los criminales de la
troika, del Fondo Monetario Internacional, de la Unión Europea, para
recortarnos derechos, desahuciarnos, conducirnos al suicidio, a la pobreza, al
hambre, a la miseria, a la barbarie.
 
Una supuesta democracia
que le aplica el tercer grado y deja en la calle, ganando un sueldazo como
asesor de la alcaldesa de Madrid, al miembro del PP, Carromero, condenado en
Cuba a 6 años de cárcel por matar a dos personas al conducir temerariamente. La
misma nación que indultó hace pocas semanas a un conductor kamikaze, condenado
a 9 años y que también mató a gente inocente en su vorágine criminal, un tipo que
ya duerme en su casa tranquilo, al parecer por defenderlo un abogado hijo de
cierto ministro, además de ser sobrino de un cargo público del mismo siniestro partido
del gobierno.
 
Son miles los
corruptos que ni siquiera han ido a la cárcel en esta España del vale todo, del
enriquecimiento de unos pocos a costa de la miseria de millones de personas sin
esperanza. La lista de aberraciones, robos y saqueos sería interminable, por lo
que no se entiende que Emilia tenga que entrar en la cárcel por unos asquerosos
193 euros, que encima no se gastó en lujos, como otros mafiosos que se lo
gastan en diamantes, sexo de pago, cocaína o trajes caros. Esta madre víctima
de este sistema asesino solo compró comida y pañales, algo tan sencillo, tan
humano, en un verdadero gesto de amor por sus hijas ante la desesperación de
verse sin nada.
 
El ingreso en
prisión de esta madre coraje, será una de las mayores injusticias históricas cometidas
por un estado en manos de las verdaderas fuerzas del mal, las que no tienen
sentimientos humanos y solo piensan en perseguir al empobrecido y beneficiar exclusivamente
al que más tiene.
 
 
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