29 septiembre 2020

En la inmensa estepa de los corazones libres

Avanzábamos por la selva hacia el río Pilcomayo y varias de sus comunidades Wichi,
casi tres horas por una pista de tierra en un todoterreno, otra
herida en aquella foresta casi virgen, producida por las madereras
foráneas que explotaban esta zona maravillosa de la Argentina.
Uno
de los antropólogos de Salta y Jujuy que nos acompañaban en
aquellos comienzos de 2000, junto a mi compañera de Survival, me
comentó que cuando pasáramos el primer control de la Gendarmería
dijera que yo era pastor evangélico, que ni de broma hicieramos alusión a que pertenecíamos a una organización por la defensa de los pueblos
indígenas, que podía ser muy peligroso porque eran tipos muy
violentos, que recurrían con facilidad a las detenciones
arbitrarias, a la tortura, a las desapariciones, como ya hicieron
junto a los militares en la dictadura que había desaparecido a
30.000 personas.
Llegamos
al puesto de los gendarmes y salieron dos hombres, uno muy pequeño
con bigote negro fino, el otro muy alto, tomando mate, caminaron
hacia el auto como si le pesaran las piernas, el de menos estatura se
rascaba la cabeza a través de su gorro policial, ambos llevaban
pistolas al cinto y dos fusiles colgados al hombro.
Tuvimos
que bajar del vehículo y nos pidieron la documentación, las miraron
mucho rato, como si les costara leer o quizá no supieran, el alto se
me quedó mirando, posiblemente al verme un aspecto extraño, medio
hippie:
-¿Vos
sos gallego? ¿A qué venís a las comunidades?- dijo como si le
costará hablar, arrastraba cada palabra como si le pesaran cientos
de kilos.
Yo
le aclaré que era canario y pastor, que venía a conocer el trabajo
en la misión de evangelización. El guardia se me quedó mirando
unos instantes con indolencia, se fijaba en mi barba, en mi
vestimenta, afortunadamente no llevaba la camiseta del día anterior
con una imagen de Camilo Cienfuegos en la Sierra Maestra, aunque
quizá no hubiera sabido quien era aquel barbudo montado a caballo.
-Pueden
seguir- dijo el más bajito y se quedaron viendo como salíamos, yo
iba en el asiento de atrás y los miré volviendo la cabeza, allí
estaban, no se movían, seguían observando como nos alejábamos,
parecían dos estatuas de uniforme, heladas, paralizadas, como si el
tiempo se hubiera detenido durante siglos.
En
la comunidad vimos situaciones muy tristes, la venta de alcohol puro
por parte de los colonos a los pueblos originarios, distribuidos en
los asentamientos desde siniestros bares-chozas, la prostitución de
niñas indígenas, la progresiva deforestación, la contaminación
con mercurio de su fuente de vida el Pilcomayo, enfermedades
terribles, hambre, pobreza, la imagen del niño Wichi que trajeron
muerto del hospital, tras llevarlo semanas antes los pastores con una
pulmonía, su cuerpo repleto de cicatrices de operaciones para
robarle los órganos, hasta las retinas le extrajeron, la sensación
de brutal impotencia ante el llanto desgarrador de su madre y
hermanitos.
Estos
recuerdos de aquellos años me han golpeado el corazón estos días
con el asesinato de estado del joven activista Santiago Maldonado, su
muerte brutal me trajo todo a la memoria, la misma Gendarmería, los
mismos tipos armados, brutos, incultos, fascistas, criminales,
torturadores, los mismos indígenas masacrados, abusados,
perseguidos, humillados, expulsados, asesinados por multinacionales y
políticos corruptos, dispuestos a todo para mantener la destrucción
de lo que un día fue el paraíso.



El
crimen de Santiago me ha perforado el alma, no se porqué, miles de
asesinatos similares se producen diariamente en otras partes del
planeta, en Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, Siria, Libia…,
quizá me estoy haciendo viejo y me invadan sentimientos que antes no
me llenaban los ojos de lágrimas, tal vez por el lindo recuerdo de
los Wichis en el Gran Chaco, su amabilidad, su acogida, su hablar
lento, relajado, su paz, el olor de sus hogueras eternas, su agonía,
su respeto por la Madre Tierra, el brillo en sus pupilas, una lucha
de resistencia durante más de 500 años por la que asesinaron a
este joven heroico, la misma que seguirá para siempre estremeciendo la
conciencia pura de los pueblos.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

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