26 octubre 2020

En la penumbra del infierno

Hans Thomsen jefe del Partido Nazi en España durante la Segunda Guerra Mundial, junto a varios mandos de Falange.

Uno de los hombres que no hablaba español enseñaba a los falangistas técnicas muy depuradas de tortura, nos usaba como animales de experimentación en aquel laboratorio de la muerte, nos colgaban por las piernas y nos golpeaban, eran alemanes, eran nazis, aquellos asesinos rubios y altos, psicópatas que estaban con Franco desde primer momento del golpe fascista.

Ramón Prieto Simón

«(…) Los que vinieron desde el avión de la Luftwaffe hablaban alemán, nosotros no podíamos verlos porque llevábamos los ojos tapados, lo que pude entender era algo relacionado con el mal funcionamiento de los campos de concentración españoles y la desorganización de Falange, el hombre de la voz ronca dijo algo así como: -Diese Spanier haben keine verdammte Ahnung vom Geschäft mit dem Tod- (Estos españoles no tienen puta idea del negocio de la muerte), luego se rieron a carcajadas ante los generales Dolla y García-Escámez, que parecían asentir con respeto a lo que decían los jefes nazis. A nosotros nos tenían expuestos en la pista de aterrizaje, cuando nos sacaron eramos unos quince hombres del barracón de los más jóvenes, nunca supe cuantos regresamos porque uno de los alemanes disparó sobre nosotros, un tiro certero en la cabeza del tinerfeño Julio Padilla que le reventó el cerebro, en ese instante nos quitaron las capuchas y vimos al pobre compañero echando un chorro de sangre por la sien, todavía tenía contorsiones, nos quedamos paralizados cuando observamos aquellos tipos vestidos de negro que nos miraban sonrientes y desafiantes. A Dolla solo faltaba lamerle las botas a los criminales teutones, yo era un chiquillo que venía de estudiar química en Madrid cuando salí de Euskadi, hablaba inglés y conocía algunas palabras del alemán. Uno de los nazis al que llamaban Herr Thomsen, me preguntó algo, estuve unos segundos para contestarle, dijo algo así: Und du junger Mann, warum bist du hier, bist du ein Kommunist? (¿Y tú joven porqué estás aquí, es que acaso eres comunista? Yo lo miré a los ojos sin miedo, ya me importaba una mierda morir después de lo que había visto, le dije: -Si señor soy miembro del Partido Comunista de España y estamos aquí detenidos contra nuestra voluntad- El alemán se río a carcajadas bebiendo de una pequeña petaca que sacó del bolsillo de la chaqueta. Me la acercó a la boca, olía a whisky, con la cabeza le dije que no quería. Luego se fueron andando comentando con los generales y toda la comitiva de falangistas que les seguía a cierta distancia. Entre ellos pude identificar a Eufemiano Fuentes, el empresario tabaquero, a Francisco Rubio Guerra, jefe de Falange del norte de Gran Canaria, también a Juan Del Río Ayala, Ezequiel Betancor, Borja del Castillo y varios caciques ingleses que en pocos años verían como aquella misma aviación bombardearía Londres, pero en aquellos años los Miller, Elder, Yeoward, Fiffes…, respaldarían el golpe fascista, cediendo toda su infraestructura y trabajadores para contribuir al genocidio sobre el pueblo canario. En un rato se fueron a una celebración en uno de los hangares, nosotros nos quedamos en formación con el cadáver de nuestro compañero al lado, no podíamos movernos, nos llegaba el olor de la carne asada, del mojo rojo, del pescado salado del sancocho, también había un grupo de folklore entonando isas y folías, Julio parecía mirarnos desde la pista de aterrizaje, como si nos llamara a la rebelión, parecía cuestionar con el brillo azul de sus ojos que estuviéramos allí parados, mientras se torturaba y asesinaba a nuestra gente…»

Testimonio de Antonio Iturra Carracedo, soldado del ejército español, nacido en Vitoria-Gasteiz, destinado en el Cuartel de Artillería de La Isleta, Las Palmas, en 1936.

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