30 septiembre 2020

Estallido social: Ahora o nunca

(Dedicado a los compañeros mineros
muertos en Llombera de Gordón, ahora eternos y presentes para siempre en la
lucha de los pueblos oprimidos).
 
Un récord histórico
de desempleo, recesiones y una recuperación económica imposible, siempre bajo
los dictados de la mafia de la troika y sus bandas organizadas de los corruptos
gobiernos, que obedecen a pie juntilla cada nuevo atentado terrorista a los
derechos de millones de ciudadanos/as.
 
Los sindicatos
amarillos Comisiones Obreras y la UGT, junto a sus compas y camaradas de la
izquierda cortesana española, con quienes comparten militancia, ocupando en
muchos casos cargos en los dos frentes, hacen de fieles controladores de la
bomba de relojería del inminente estallido ciudadano, engañan al pueblo con un
discurso basado en la “paz social”, en la inexistente democracia, exactamente
la misma palabrería que usaron en los tiempos de la transición política del
franquismo al nuevo régimen borbónico, basado en la reconciliación nacional ,
en evitar que las calles se incendiaran, que el pueblo indignado se lanzara a
tomar el poder, a colgar a tanto delincuente de guante blanco, a ocupar los
palacios de esta gentuza, los ministerios y otros templos del saqueo y el robo.
 
Ya no debemos temer
a la palabra “estallido”, muchos/as, cada vez más gente, lo vemos como más
necesario que nunca, que no hay otra salida que una verdadera revolución,
organizarnos en todos los frentes y mareas, movimientos al margen del poder
corrupto y de la izquierda institucional, vendida a los sueldazos y carguitos
públicos con pensiones vitalicias y otros vicios caros.
 
Tomar las calles en
una huelga indefinida, negarnos a pagar impuestos, los transportes públicos,
las hipotecas, caminar hacia una insurrección popular total como única
alternativa a los gobiernos de la mafia.
 
En este quinto año
de esta estafa a la que llaman “crisis” aumenta el paro de forma desenfrenada,
la exclusión social, la pobreza extrema son la tónica común en cualquier
comunidad, comenzando a vislumbrarse imágenes de niños/as desnutridos/as en
nuestros barrios, ciudades y pueblos, gente comiendo de la basura, pero no solo
indigentes o drogodependientes, personas que hasta hace poco tenían trabajo y
comida para alimentar a sus hijos/as. Decenas de familias que se han quedado
sin nada: sin casa, sin ingresos, sin esperanza, expulsadas de sus hogares por
el poder mafioso, por la gentuza que toma la asquerosa decisión de desahuciar
de su casa a cualquier familia.
 
¿Cómo se puede
sobrevivir con 400 euros de pensión o prestación? ¿Cómo se puede mantener a una
familia sin percibir ningún ingreso?
 
Estas preguntas las
pueden contestar millones de personas desesperadas, que no ven salida a esta
situación generada por el poder más delictivo de la historia: el capitalismo
salvaje, capaz de matar, de asesinar, de robar, para sacar adelante sus siniestros
objetivos, que no son otros que enriquecer a la putrefacta casta, a empresarios,
banqueros y políticos con las manos manchadas de sangre obrera, con el corazón
ennegrecido del dolor de sus millones de víctimas en cada parte de la Tierra.
 
Las políticas de austeridad
del gobierno español y la Unión Europea, solo buscan desarmar el estado de
derecho, el bienestar ciudadano, cada estamento que pueda dar calidad de vida
al pueblo, arruinar a la juventud, cargarse la educación y la sanidad pública,
asesinar a los/as enfermos/as dependientes/as, generar hambre, miseria, dolor
sin límites en millones de personas, que ni siquiera son conscientes de la que
se avecina, de que esto, si no los paramos de forma contundente, es solo el
principio de un holocausto, de un genocidio social sin precedentes en la historia
reciente de la humanidad.
 
Para esta mafia la
salida de su “crisis-estafa” pasa por empobrecernos, por esclavizarnos, por
explotarnos, por chuparnos hasta la última gota de nuestra sangre.
 
¡Reaccionemos ya!
 
Nuestros/as
hermanos/as que sufren el dolor de no tener comida, los compañeros en huelga de
hambre en Madrid y otros puntos del estado, las miles de personas que se están
suicidando solas y en silencio, las madres y padres que ven pasar hambre y frio
a sus hijos/as, las personas mayores que se quedan sin nada, que sufren en
silencio como esta banda de criminales les quita las pensiones, las cuatro
perras que se han ganado en años de sudor, lagrimas y trabajo.
 
No tenemos nada que
perder, hagamos que el miedo se convierta en hierba verde, en brisa marina, en
viento huracanado, en sacos de balas dirigidas hacia nuestras conciencias,
hacia un futuro de luz y esperanza que podemos ganar si luchamos hasta el final.
 
Por ellos, por
ellas, por esos mineros muertos a medio km bajo tierra, por sus tristes
familias, por la chica despedida por asistir a su propio desahucio, por
millones de personas valientes que nos esperan, que nos reclaman para que nos
sumemos a la fila revolucionaria del pueblo.
 
Ahora o nunca.
 
 
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