27 septiembre 2020

Fosa común cementerio de Las Palmas: Razones para una huelga de hambre

Tantos
años de espera para poder abrazar los huesos de nuestros queridos muertos que
ya parece que no queda esperanza, décadas enteras desde que aquel triste 29 de
marzo de 1937, cuando balas fascistas asesinaros en el campo de tiro de La
Isleta a mi abuelo Francisco González Santana, al alcalde comunista de San
Lorenzo, Juan Santana Vega y al resto de camaradas y compañeros.

Ese
día mi familia comenzó una lucha sin cuartel por dignificar su heroica memoria,
para intentar recuperar unos restos arrojados como basura a la fosa común del cementerio
de Las Palmas junto a cientos de republicanos fusilados, otros ejecutados a pie
de fosa de un tiro en la nuca por falangistas y otros criminales vinculados al
sanguinario golpe de estado del General Franco.

Estos
80 años han servido para que estos nombres manchados de sangre salgan a luz del
mundo, se conozcan en cada rincón de la conciencia de las personas de bien que
han luchado y luchan por un mundo mejor, por la liberación de la clase
trabajadora.

Las
familias queremos exhumar la fosa común del cementerio de Las Palmas, pero
manos negras con nombre de concejal y sus esbirros sin muertos en ninguna fosa
lo bloquean, tratan de que no se conozca lo que hay debajo de esa tierra, de
esos vertidos, de esa cal viva, que los nombres de los genocidas jamás salgan a
la luz, que la verdad siga oculta, pisoteada para siempre.

Se
ha llegado a un acuerdo de exhumación con el presidente del Cabildo de Gran
Canaria, Antonio Morales, hace escasas semanas, pero el grupo de gobierno del
Ayuntamiento capitalino y al parecer también su alcalde Augusto Hidalgo, bloquean cualquier compromiso,
que la máxima institución de la isla ejecute y financie la apertura, recuperación,
identificación y sepultura digna de las cientos de personas que yacen
asesinadas en este agujero del horror y de la muerte.

Eso
jamás lo vamos a permitir y por todo ello, de no producirse una solución a esta
justa reivindicación, comenzaré una huelga de hambre hasta las últimas
consecuencias en la fosa común de este cementerio el domingo 1 de enero de 2017.

Soy
consciente del riesgo que conlleva dicha acción, que me jugaré la vida, pero
pienso que cualquier iniciativa por las cientos de miles de personas asesinadas y
desaparecidas por el franquismo en el estado español lo merece, que seré solo
un grano de arena más en esta causa invencible, donde tantas personas de bien
dejan los mejores años de su vida por recuperar y dignificar a sus muertos.

“La
historia es nuestra y la hacen los pueblos”, dijo el presidente Salvador
Allende, antes de ser acribillado por las balas fascistas en septiembre de 1973,
este es el momento, el año 2017 comenzará para quienes seguimos creyendo en la
democracia y la libertad con una acción histórica, la que seguramente ni
ruborizará de vergüenza a quienes ejercen el poder para llenarse los bolsillos,
los que entran en política para proteger el honor de los criminales y genocidas,
los que solo en esta tierra asesinaron impunemente a más de 5.000 personas
inocentes simplemente por pensar diferente, por ejercer su derecho a la defensa
de un sistema democrático y de progreso.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Familiares junto a la fosa común del cementerio de Las Palmas (Foto: Alejandro Ramos)
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