28 septiembre 2020

Gobierno por narices

En el baño del Congreso era muy discreto consumir,
menos cantoso que en  la oficina
parlamentaria. Los dos diputados se tomaron antes unos gim tonics en la
cafetería, un par de euros, precio especial para sus señorías. La noche
anterior habían estado de putas en el Gran Hotel Gran Vía, la resaca era grande
“pero unas rayitas lo curan todo”, dijo con sorna el valenciano con su traje de
Armani, olor a channel. “Es del camello de Correa, máxima pureza”, comentó
sonriente mientras entraban al lujoso lavabo.

Abrumadora inactividad y aburrimiento “esperando la
puta investidura”, repetían como un guineo constante, “más de medio año sin
gobierno cojones”.

Esa noche tenían juerga con cena, Dom Pérignon y “señoritas
de compañía” en la discoteca de la Castellana. Picaron la coca con inmensa
concentración, parecían disfrutar mientras machacaban el material colombiano,
estaba muy rocosa, al lado se escuchaba el estruendo de la cagada de uno de los
secretarios de la Comisión de Interior. Se miraron en silencio con una sonrisa
cómplice antes de comenzar a esnifar el polvo blanco.

Llevaban tantos años consumiendo que un gramo “se lo
comían” en un par de rayas, se las hacían en espiral, “mucho vicio”, decían, la
droga era la cotidianeidad en su gestión política, las fiestas, las vacaciones de
verano en yates de narcos gallegos, siempre sin sus católicas esposas, disfrutando
de la “barra libre” y de las prostitutas que aportaban los capos, pobres chicas
esclavas sexuales de aquellos criminales traficantes, buenos amigos y donantes
de sobres con dinero en negro, entregados “discretamente” en Madrid al contable
del corrupto partido de sus excelencias.

Pasaron los dedos por el cagadero y se frotaron las
encías, les gustaba esa sensación, la anestesia, la erótica de un poder corrupto,
salieron eufóricos, miraron los culos de la ujieres que estaban saliendo del
despacho del zoquete presidente que leía un periódico deportivo, siguieron descojonados, las
pupilas dilatadas en su ritualizado colocón, iban como motos, hacían comentarios sobre “las
perro flautas” diputadas y como les debía oler el chocho, entraron en la
reunión del grupo, miradas cómplices, la ministra que no había cotizado en su
puta vida en la SS los miró con un guiño de ojos, había que salvar a “La Rita”
de la crucifixión, el aforamiento era necesario, se burlaron un rato de las
raftas de un canario, hablaron de que fumaba marihuana y Soraya dijo algo sobre
las fosas comunes y cunetas, la necesidad de “recuperar la esencia del pasado”,
de «aquel 36 glorioso cuando nuestros padres y abuelos dieron la taya como La
Roja en los mundiales de Sudáfrica”. Luego todo fue resacón, un nuevo wasap al
camello, “más polvo para animar la fiesta”, mientras el primo de
Rivera se acercó un momento a la reu, sonrisas, “está todo hecho dijo Bocanegra”,
María Dolores recalcó la seriedad, “señores por favor”. Demasiadas bocas
amargas.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

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