27 septiembre 2020

Ideas bajo la cal viva

Hoy
tantos años después del genocidio fascista sobre más de 5.000 canarios, 200.000 ciudadanos en todo el estado español, los Gobiernos,
Cabildos, Diputaciones, Ayuntamientos, etc., siguen tapando los crímenes salvajes,
las torturas macabras, las desapariciones masivas de mujeres y hombres, una
violencia extrema que se hace difícil describir sin
que nuestros corazones se estremezcan.

Toda una generación asesinada, lo mejor de nuestro pueblo, dejando un inmenso vacío, asesinando a jornaleros, maestros, abogados, médicos, catedráticos, militares
fieles a la legítima República, sindicalistas, feministas, militantes de la
izquierda revolucionaria, personas de bien que cometieron el gran acierto de
luchar hasta la muerte por la libertad y la democracia.

Ahora
cuando ya se arriman los primeros meses de 2017 ¿Quién lo iba a decir? Llegar a
este “galáctico” 2000, el que cuando éramos pibes veíamos como una especie de
película de ciencia ficción, el año donde los coches volarían, todas las
enfermedades podrían curarse con una especie de pistola de luz.

Por
suerte o por desgracia no fue así, seguimos igual de mal, ahora con móviles,
Internet y redes sociales millones de niñas y niños siguen pasando hambre, solo
en España más de quince millones de familias sobreviven sin ningún tipo de
ingresos, hacen cola en los comedores sociales o pasan cada mes por los bancos
de alimentos para no morir de inanición.

Los
derechos sociales de la clase trabajadora están más pisoteados que nunca, una
Reforma Laboral diseñada a la carta por la mafia de la Patronal despide
libremente, hace contratos basura de horas o días para manipular las cifras del
desempleo, las bandas criminales de la banca junto a la policía del régimen
español sacan a balas de goma y patadas a familias enteras de sus casas,
desahucian para beneficio de la criminal usura, miles de personas se suicidan,
más de 35.000 en los últimos cinco años por motivos económicos, gente desesperada
que no aguanta la presión del terrorismo de estado en forma de hipotecas
impagadas, notificaciones judiciales siempre de parte de la delincuencia de
guante blanco, despidos, abusos de poder y corrupción política generalizada.

Seguramente
por esta situación caótica, donde la injusticia social inunda los barrios,
pueblos y ciudadades, los políticos y jueces actuales ponen todo tipo de trabas para exhumar de las fosas comunes, cunetas, pozos y simas a estos miles de asesinados,
quizá sus ideas sobrevivan bajo la cal viva, los cráneos agujereados por los
tiros en la nuca, las vértebras y extremidades destrozadas por la tortura. 



Quizá
esa luz se quiera cegar para que en estos tiempos de “izquierdas” vendidas al
poder jamás se activen, abandonen la vergonzosa socialdemocracia, luchen de
verdad por la liberación de la clase trabajadora.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Antonio Piedrafita sostiene una foto con sus padres al pie de la fosa común de Valdedios.
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