27 septiembre 2020

La condena de Alba: El verdadero terrorismo sigue impune en el estado español

«Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel».

Henry David Thoreau

La Audiencia Nacional ha condenado a un año de
prisión a la joven de 21 años, Alba González Camacho, por «enaltecimiento del
terrorismo» y otras argumentaciones jurídicas más propias de una dictadura que
de una supuesta democracia europea.

A esta muchacha con ideas revolucionarias la
condenan simplemente por manifestar lo que pensaba en su cuenta de Twitter, por
afirmar sin miedo, una buena parte de lo que pensamos millones de ciudadanos/as, sobre lo que está sucediendo en el estado español.

La condena de Alba supone un atentado a la
inteligencia, por mucho que se pudiera pasar con sus afirmaciones en esa red social,
ya que en esta mal llamada piel de toro y sus colonias, campan a
sus anchas todo tipo de fascistas y ladrones de guante blanco, tanto en las instituciones públicas, como en
las filas de la derechona, donde son habituales los
exabruptos neonazis brazos en alto, banderas preconstitucionales, junto a otras saetas
exaltadas a la dictadura de Franco que nadie condena.

Cualquier alcalducho comemierda se lanza por
soleares y justifica el genocidio fascista sobre medio millón de republicanos/as
sin que pase nada. Otros cargos relevantes del gobierno provocan a las víctimas del
franquismo con todo tipo de acusaciones y humillaciones, como las del tal
Hernando, que dijo públicamente en una tv de la ultraderecha, «que las familias
de las personas asesinadas por la dictadura se acordaban de sus padres
enterrados en fosas comunes, solo cuando había subvenciones de por medio».

Se hace cada vez más habitual que ciertos jueces,
politicastros del tres al cuarto, curas, obispos y algunas damas de peineta y
crucifijo, justifiquen públicamente el terror franquista, las torturas brutales,
los asesinatos, el robo de niños/as, las desapariciones masivas de
defensores/as de la democracia y la libertad.

Los homenajes a generales con las manos manchadas de sangre, como Yagüe, Mola,
García Escámez y otros criminales de lesa humanidad, son frecuentes en
Ayuntamientos y Diputaciones gobernadas por la derecha del sobre y sus adláteres.
En esto los señores jueces de la Audiencia Nacional no ven delito, considerando
más grave que una chiquilla diga su opinión en una cuenta de Twitter, que
manifieste su hartazgo con las políticas neoliberales del gobierno Rajoy, como
hacemos millones de personas en cualquier lugar donde podamos manifestar
nuestra opinión libremente sin que nos criminalicen, nos multen o nos metan en
la trena.

La pregunta es clara señores jueces ¿Porqué no se
juzga también a los que ensalzan la figura de Franco, el holocausto y el terrorismo de estado?

El tiránico silencio presidirá esta interpelación al
viento de la podredumbre. Seguramente la única respuesta podrá ser una citación
judicial por también decir lo que pienso. Este es el único idioma que se habla
en las sociedades autoritarias, donde se persigue a los/as que pensamos
diferente, a quienes no entramos en el juego de la corrupción generalizada, el
robo de derechos, la privatización, el saqueo de los servicios públicos, la
defensa de un régimen monárquico heredero del franquismo, que está llevando a
millones de ciudadanos/as al desempleo, la miseria y el hambre.

Alba, asumió tranquila su condena, no dijo nada, solo
aceptó que en una democracia de plastilina la vara de medir el delito esté tan
torcida, cambada, algo inclinada del lado del yugo y de las flechas.

La Fiscalía en su informe consideró que los mensajes
de “@albacorazonegro” tienen un “contenido ideológico de elevado carácter radical
y violento”, acusando a la joven de enaltecimiento del terrorismo.

Esto sucede en un “país” de corruptelas permanentes
de la casta política y empresarial, con escándalos constantes que vemos cada
día en los medios de comunicación, con implicaciones de tan alto nivel, que
hasta la infanta y otros miembros de la familia real, se encuentran imputados
por presuntos delitos de corrupción.

Parece que el verdadero terrorismo no se condena y
se le permite campar a sus anchas sobre el sufrimiento ciudadano, el miedo, el
empobrecimiento, los suicidios por razones económicas, los desahucios masivos y
la destrucción progresiva de la verdadera democracia.

Alba, se cuidará muy mucho a partir de ahora al decir
lo que piensa, otros/as muchos/as no podremos contener la indignación al
contemplar como unos tipejos de coche oficial y sueldazos en negro, arruinan a
casi 30 millones de personas para pagar sus pufos, prostituyendo la justicia
para sus propios intereses.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

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