28 septiembre 2020

La dignidad de Manuel Hernández Toledo

Manuel Hernández Toledo, no imaginaba que 73 años después de su fusilamiento le sería entregada la Medalla de Oro al Merito Policial en Las Palmas de Gran Canaria. Este Jefe de la Policía Local del Ayuntamiento de San Lorenzo salió del Lazareto una triste mañana de marzo de 1937, lo sacaron encadenado de aquella antigua leprosería convertida en campo de concentración por los fascistas, acompañado de sus camaradas Juan, Antonio, Matías y Pancho fuertemente custodiados por militares, guardias civiles y falangistas. El momento de la ejecución había llegado tras un consejo de guerra plagado de mentiras y falsas acusaciones.

Tras tantos años se hace justicia con un hombre joven que defendía la democracia y la libertad, precisamente este 14 de septiembre de 2010 en la Plaza de Santa Ana, tras misa solemne en la Catedral y en un acto plagado de policías, políticos, guardias civiles y militares. Paradojas de la historia que hacen que se reconozca a los que defendieron la República de los asesinos facciosos y de una iglesia entregada al genocidio de toda persona que no pensara como ellos. Sotanas satánicas, como bien dijo Neruda, al servicio de una oligarquía sanguinaria y feudal.

Ahora Manuel y su familia tienen esa bella medalla de oro en sus corazones y su memoria ha sido rescatada del olvido intencionado, promovido por fachas y meapilas que en los corrillos del pueblo comentaban en baja voz que no había que remover mierda, que mejor dejar todo como estaba, cubriendo con un manto de hipocresía el asesinato de aquellos cinco jóvenes libertarios y alzados en la lucha por la justicia social y los derechos civiles.

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, dijo Salvador Allende poco antes de ser asesinado por balas fascistas, la historia de San Lorenzo se está recuperando, la historia de la lucha contra un golpe de estado y una dictadura sangrienta se está abriendo de par en par a las generaciones futuras, siempre con el objetivo de que no se repitan tales aberraciones, de romper las cadenas de la manipulación y la desinformación para que tantos hombres y mujeres justos recuperen su dignidad, para que tantas familias de asesinados y represaliados alcancemos la paz y pasemos la página de la historia sin tener que agachar la cabeza.

Manuel, Juan, Antonio, Matías y Pancho tendrán su monolito-escultura en la Casa de la Cultura de Tamaraceite el próximo mes de noviembre, en el mismo lugar donde se reunían y luchaban por un mundo mejor, contra el caciquismo de los terratenientes que disfrazados de negreros explotaban de sol a sol y por cuatro perras a miles de jornaleros de esta zona de Gran Canaria. Estos hombres que entregaron su vida por la democracia ya tienen sus nombres en cinco calles de Tamaraceite, nunca serán olvidados porque dieron todo por los demás sin pedir nada a cambio, ahora navegan en la memoria de los pueblos porque ya son eternos.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com/

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