27 septiembre 2020

La estrategia de la criminalización en la democracia secuestrada

Desde que ETA
anunció el abandono de la lucha armada la derecha cavernaria sigue
descolocada, confundida y dispuesta a buscar nuevos cabezas de turco. Se trata
de criminalizar a la sociedad civil organizada y en lucha, a todo movimiento
que proponga una salida democrática y en paz a una “crisis” inventada en los despachos
de las grandes fortunas. Por eso reprimen y detienen a personas que se movilizan
y manifiestan, aplicándoles todo el peso de la ley (de su ley), respaldados por
parte de una judicatura heredera del antiguo régimen y una vergonzosa troupe mediática
al servicio del poder político y financiero. La idea es generar una imagen reprobable
ante la opinión pública de personas pacíficas y honradas, convertirlas en radicales
violentos, en criminales, en gentuza que disfruta rompiéndolo todo,
transformándolos por obra y gracia de sus burdas y chapuceras manipulaciones en
los “nuevos violentos” de la era Rajoy.
 
Lo más grave de
todo esto es que nos puede tocar a cualquiera, basta que decidamos ir a una
manifestación pacífica y le plantemos cara a una policía extralimitada en sus
formas y métodos represivos, que como hemos visto en Madrid la pasada semana aporrea,
patalea, pega puñetazos, cabezazos y mete a supuestos infiltrados para reventar
manifestaciones pacíficas, provocando esas vergonzosas cargas que ha visto
el mundo entero, para asombro de toda persona que siga creyendo en la
democracia y la libertad.
 
Nunca el PP movilizó
su aparataje de propaganda por la muerte de millones de niños y niñas en la
parte empobrecida del planeta, ni por la muerte de obreros de la construcción
por falta de medidas de seguridad en el trabajo, jamás pusieron el grito en el
cielo por las redes de trata de blancas sustentadas por mafiosos del juego, que
esclavizan de por vida a mujeres, en muchos casos menores de edad, para el
negocio de la prostitución. En cambio si han sabido sacar buena tajada de ciertos
conflictos políticos, volcándose como paladines de la «gente de bien» en contra de los «malos de la pelicula».
 
Ahora buscan
desesperados rentabilizar mientras criminalizan, acosados por la desacreditación
y el desprestigio generado entre la mayoría de la ciudadanía del estado español,
tratan de ganar votos inculpando a la gente del 25S, del 15M, de Stop
Desahucios, de sindicatos de clase, de amedrentar a quien lucha, en una búsqueda
apresurada, casi una huida hacia delante, que quizá degenere tristemente en los
primeros presos políticos no vascos del partido del fallecido Manuel Fraga
Iribarne. Personas detenidas y encarceladas que no han matado a nadie, que en
su mayoría no han vulnerado la ley, que solo se han manifestado y les tocó la
mala suerte de que los inflara a ostias el antidisturbios de turno, que presuntamente
les metieran piedras en su mochila, tal como denuncian varios de los detenidos,
y los acusaran de darle una galleta al “frágil” polizonte o cualquier otra acusación
en muchos casos sin pruebas ni testigos, tal como sabían inventar muy bien los
grises y la guardia civil del franquismo.
 
Oscuro panorama nos
espera con estos vergonzosos “métodos” que vulneran convenciones internacionales de derechos humanos y hasta la
propia Constitución. La “fiesta de la democracia”, perdón, de la represión ha
comenzado, nadie que piense distinto al gobierno podrá librarse, solo basta que te preparen
la próxima encerrona o que al oscuro policía o dirigente del PP se les ocurra
joderte la vida.
 
 
La fiesta de la democracia
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