29 septiembre 2020

La hija del 15M, mi hija

Las gatas te venían presintiendo hacía varios meses
aún dentro de tu madre, ellas en su mundo de magia sabían que ya venías, que tú
sigiloso flotar en el líquido amniótico se convertiría en una dulce carita
asomando por el universo de sillas, mesas, ventanas, pelotas y comederos.

Las tres sabían que venías aquel 15M, cuando mujeres
y hombres nobles cargaban sus mochilas caminando hacia todas las plazas,
montaban las tiendas para resistir este régimen terrorista, criminal, asesino
de seres inocentes, generador de hambre, miseria y muerte, mucha muerte,
soledad, tristeza, represión policial, corrupción política y masivos suicidios
de almas destrozadas.

Esa misma noche cuando se fraguaba esa nueva
revolución llegabas Iraia, mientras en cualquier plaza sonaba John Lennon, las
manos alzadas aplaudían sin ruido en cada asamblea, te asomaste a este mundo
tan cruel con tu mirada traviesa, como quien divisa un nuevo mundo tras un
viaje celestial de millones de años luz.

Te quedaste, estas creciendo, aprendiendo a
comprender el hostil planeta y aunque estamos lejos te percibo en cada lucha,
en cada fragor de mi cotidianeidad que me hace amar tu entorno, la heroica y
luchadora Catalunya, sus ansias de liberación.

Así eres tu chiquilla del viento y las puestas de
sol, brillante, dorada de ojos tan profundos como lo más recóndito del océano
que te abraza.

Cada 15 de mayo revolucionario estás un poquito más
en mi, te penetras en mi sufrido corazón de guerrillero herido, hemos tenido la
suerte de encontrarnos y sin distancia jamás separarnos, en la fecunda claridad
de los siglos que llevábamos esperando nacer.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Pintura «Niña y Gato» de Vladimir Volegov
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