25 septiembre 2020

La huelga de hambre de Jorge Arsuaga, Alex Aceituna y el resto: La vanguardia de los nadie

Hay seres humanos
que nos estremecen, que nos erizan la piel y las entrañas con sus acciones en
defensa de la felicidad, de la alegría, de los derechos universales de los
demás, de la esperanza de conseguir una sociedad mejor, sin gobernantes
ladrones y corruptos, sin gentuza del coche oficial, rayas de polvo blanco y
amantes pagadas con dinero negro en sobres marrones.
 
Jorge Arsuaga, un
joven vasco, de Bilbao, un pibe humilde, sencillo, universitario, amigo de sus
amigos, ha iniciado una huelga de hambre hace varios días, una acción hasta el
final a la que se han sumado otras personas no menos heroicas.
 
Un gesto de
dignidad que les honra, que les hace estar un paso por delante de quienes
seguimos creyendo que la lucha hasta el final es la única salida, la sublime
alternativa contra este sistema podrido, contra una forma de gobernar para
beneficio exclusivo de la mafia, asesinando a nuestro pueblo con sus políticas
y recortes sociales, conduciendo a millones de ciudadanos/as a la miseria
absoluta, al hambre, al desahucio de sus viviendas, para que cuatro
delincuentes especulen con las propiedades de la gente humilde.
 
Basta con ver a
estos compañeros de lucha sin conocerlos de nada para comprobar que son buena
gente. Sus palabras sencillas, sinceras, trasparentes los delatan, nos hacen
seguir teniendo esperanza en la especie humana, en que sigue siendo posible
barrer con tanta basura, limpiar el proceloso camino de la historia y regarlo
con dignidad, igualdad y fraternidad entre todos los pueblos de la Tierra.
 
Los/as tres
millones de niños y niñas que están ahora mismo pasando hambre en el estado
español, menores sin protección de un estado en manos de sátrapas, que sabrán
en el futuro los nombres de estos héroes, las caras de los que entregan todo
sin pedir nada a cambio, los que no tienen nada que perder, ni siquiera la
historia, como dijo el trovador que soñaba con serpientes de mar.
 
Millones de
familias sin ningún tipo de ingresos, que pasan calamidades para poder
alimentarse, que acuden a comedores sociales, a bancos de alimentos para poder
seguir con vida, que ven como el gobierno del torpe y mal nacido presidente les
ignora, les machaca con sus esbirros uniformados si se atreven a manifestarse,
comprueban que todavía queda gente honrada, que da todo por los demás, que se
convierten con este gesto de amor en el símbolo de la lucha de todo un pueblo,
cansados, ateridos de dolor, metidos en sus sacos de dormir, pasando frio y
hambre por todos, por todas las personas de bien que sufrimos el genocidio
social programado, organizado premeditadamente por los que se dicen demócratas y
no son más que escoria, miseria humana, embutidos en trajes de Armani,
dispuestos a seguir masacrándonos, arrojándonos al abismo, a una sociedad
basada en la barbarie, la violencia y la esclavitud.
 
Amigos, compañeros,
hermanos, desde estas islas atlánticas donde vivo, donde también sufrimos los
desfalcos y estafas de la casta siniestra que mueve los hilos del podrido poder,
en manos también de caciques y ladrones, que nos están condenando a la indigencia,
el desempleo y los suicidios, no me queda más que mandarles toda mi insurgente complicidad, mi amor
fraterno, el mismo que seguro están recibiendo de las miles de personas que se
acercan a la Puerta del Sol, a cada rincón de lucha donde existan personas grandes
como ustedes, la avanzadilla de la historia, la vanguardia de los/as nadie.
 
 
 
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