23 septiembre 2020

La «marca España» nos roba hasta el oxigeno

En Alcazar de San
Juan (Ciudad Real) los pacientes con terapia respiratoria en sus domicilios
recibieron la pasada semana una carta del gobierno de la ultra católica y
secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, donde se les comunicaba
que en 15 días les dejarán sin aire, sin oxigeno que respirar, debido a los
recortes salvajes de esta personaje de sainete del tardofranquismo, bien casada
con uno de los dueños de la empresa de sanidad privada más potente y
multimillonaria del estado español.
 
Estas personas con
graves patologías pulmonares verán con pena y desesperación cómo se llevan
de sus casas los equipos, las bombonas tan necesarias para tener una mínima
calidad de vida, ya que según esta siniestra notificación “no son pacientes económicamente
rentables”, al parecer porque la empresa privada Linde Médica, que opera en el
sector desde 2012, tomó la unilateral decisión de que el uso que hacen del
mismo es inferior al que recomiendan los facultativos.
 
De nuevo son los
más débiles y desprotegidos los que sufren los abusos y recortes de la casta
gobernante, siempre al servicio de las empresas privadas que les financian las
elecciones y otros vicios, en una dinámica inhumana y vergonzosa, donde la
prebenda y el amiguismo presiden unas relaciones esperpénticas, que avergüenzan
a la honrada y empobrecida ciudadanía que sufre para llegar a fin de mes.
 
Las facciosas
medidas de austeridad que promueve la mafiosa troika y que aplican a rajatabla
los sumisos y corruptos gobiernos europeos, atacan directamente al corazón de
los derechos humanos más elementales, generando un verdadero saqueo de todo lo
público, que es regalado a precio de costo a empresas privadas sin escrúpulos,
buenos amigos y familiares de los que ejercen el poder con mano de hierro,
sobres y cuentas corrientes en paraísos fiscales repletas de dinero negro.
 
La obsesión por
cumplir los objetivos del déficit de personajes como esta oscura dama de
peineta y misa diaria, les hace siempre recortar los derechos de los de abajo,
los discapacitados, las personas humildes de los remotos pueblos de Castilla-La
Mancha, a los que intentan suprimir los servicios de urgencia, los enfermos
oncológicos a los que retiran los equipos de radioterapia y branquiterapia, los
niños y niñas con necesidades educativas especiales, las personas desahuciadas
y que viven en la extrema pobreza.
 
Esta impresentable
presidenta decidió este verano quitar el aire acondicionado, dejar sin
agua mineral a los pacientes ingresados en los hospitales de la comunidad autónoma
que gobierna, entre otras caciquiles medidas, de las que presume entre sus aristocráticos
correligionarios de partido, generando un proceso privatizador de instalaciones
y recursos sanitarios públicos sin precedentes en la historia de España,
condenando a millones de personas a depender de especuladores que viven del negocio
del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad y de la muerte.
 
La «marca España» de
la que presume esta tradicional señorona de sonrisa falsa y su sobrecogido
partido, ha provocado en apenas año y medio de gobierno unos recortes y
reformas que se están cargando del todo el estado del bienestar, empobreciendo
a todo un pueblo, donde, según Cáritas, más de 3 millones de ciudadanos están al
borde de la exclusión social y 10 millones sobreviven bajo el umbral de la
pobreza.
 
Un insensible
gobierno promotor de una Reforma Laboral que ha provocado la pérdida de más de
un 30% de poder adquisitivo en los salarios, millones de despidos y un aumento
del desempleo, que está a punto de llegar a los 6,5 millones de personas sin
casi ninguna esperanza de encontrar trabajo algún día.
 
La gente joven ya
supera la cifra récord de un 57,22% de paro y desde el gobierno sé estimula, como
única salida, la emigración forzada, marcharse y dejar todo, familiares y
amigos, para iniciar una nueva vida en cualquier otro país del norte europeo si
no quieren morirse de hambre, convirtiendo a este sector de población, junto al
de los mayores de 50 años, en el más castigado por esta inventada y premeditada
crisis capitalista, que solo beneficia a las mafias, a la delincuencia de
guante blanco, a los millonarios y a los políticos corruptos.
 
La miseria y el
hambre parecen ser el destino de millones de ciudadanos y ciudadanas del estado
español, en una situación de caos político-institucional y corrupción sin
parangón, donde una elite minoritaria vive en la absoluta opulencia, mientras
la mayoría sobrevive sin casi ningún ingreso y una gran parte de la población
recurre a instituciones de beneficencia para poder alimentarse.
 
Datos
estremecedores que contrastan con el espectacular y escandaloso enriquecimiento
de las elites políticas, financieras y monopolistas, que se forran pescando en
el río revuelto de esta falsa que llaman crisis, que parece que viene muy bien
a estos sectores oligárquicos, en un país que ahora mismo es el noveno del
mundo en número de millonarios, que declaran unos ingresos anuales de más de un
millón de dólares, mientras el 70% de la población que tiene la suerte de
trabajar no supera los 800 euros mensuales.
 
Los promotores de
la «marca España» no se cortan ni les importa que ya un 25% de la población
infantil esté pasando hambre, ni recortar el subsidio de desempleo o las
pensiones de las personas mayores, medidas que serán inminentes en los próximos
meses en aras de agradar a la fascista Ángela Merkel y sus sicarios de la
troika.
 
Organizaciones humanitarias
como Cáritas y Unicef, nos anuncian que miles de niños y niñas sufren de hambre
y malnutrición en Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia, etc., al cargarse
sus gobiernos autonómicos las becas de comedor, quitándoles de un plumazo la
única comida equilibrada del día, dándose numerosos desmayos en horas de clase
por no haber cenado ni desayunado.
 
Pero ni esta
hambruna infantil ni los más de 15 suicidios diarios por razones económicas
parecen importar al gobierno del pasmado presidente y sus mariachis. Su
respuesta es endurecer los recortes, anunciar más privatizaciones, subir
impuestos, bajar salarios, recortar gasto social, invirtiendo un 97% del dinero
de las pensiones en pagar deudas que ellos mismos han generado con sus orgías
del despilfarro, el expolio, los pelotazos y la corrupción, dando pie a uno de
los mayores desastres humanitarios de la historia del sur de Europa.
 
Una política
suicida que solo beneficia a la casta vinculada al poder, a sus familiares y
amigos de la empresa privada, los mismos que aparecen en esas anotaciones
contables, que financian esta siniestra “marca” de listillos encorbatados que
ahogan y matan de hambre a nuestro pueblo.
 

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