25 septiembre 2020

La «Marca España» ¿Una cruz gamada?

La imagen de un cariacontecido
presidente Rajoy fumando puros en la Quinta Avenida de su amado New York , nos
mostraba la sumisión de este oscuro personaje a los dictados marcados por él  genocida presidente norteamericano. Muy serio
con su habano declaraba Mariano su enfado por las cientos de miles de personas
que se manifestaron el 25 y 26 de septiembre en Madrid, Barcelona y otros
puntos del estado español. A su vez exteriorizaba su reconocido homenaje a cada
persona que se queda en casa, que no sale a las calles a mostrar su repudio por
las nefastas políticas del PP. El presidente en su patética ingenuidad piensa que
quienes no se movilizan apoyan a su partido, en una ridícula y esperpéntica prestidigitación
mental, muy propia de la limitada capacidad intelectual de este títere del
imperio y el poder financiero.
La “Marca España”
que promueve este gobierno de la derecha cavernaria en el marco internacional se
le está yendo al traste, los medios informativos de todo el planeta difunden
las fotos y vídeos de las brutales palizas policiales a pacíficos/as
manifestantes en el centro de Madrid: gente ensangrentada,  mayores arrastrados por los esbirros
uniformados, chicas jóvenes casi estranguladas por el violento y frustrado madero
de turno, multitudes tratando de huir mientras los polizontes los aporreaban
salvajemente, personas que esperaban el metro en la Estación de Atocha baleados
y apaleados. Caras de miedo de una ciudadanía asombrada y gritos de “vergüenza,
vergüenza” o “estáis locos”, por entrar como salvajes en un recinto público cerrado
a agredir y maltratar a periodistas que hacían su trabajo, a personas que no
estaban haciendo nada malo. Las imágenes lo confirman y dan fe de tal agresión
a la democracia y la libertad, mostrando a unas Fuerzas de “Seguridad” que
trasmiten miedo y terror a la gente honrada, con un siniestro modus
operandi al mejor estilo de las guardias pretorianas de los dictadores más
sanguinarios de la historia.
Más de 400.000 euros
dicen que costó el despliegue policial en los alrededores del Congreso de los
Diputados, una cantidad desorbitada para los dos días de represión y palizas
callejeras. Este dinero lo emplean en tiempos de miseria y hambre en reprimir a
un pueblo que tiene derecho a expresarse, a exigir el fin del robo y el expolio,
promovido por un caciquismo gubernamental siempre al servicio de las grandes
fortunas.
Esta pasma violenta
parece que no está para perseguir a los evasores fiscales, a los políticos
corruptos, a los curas pederastas, al desaparecido marido y presunto estafador de
cierta Delegada del Gobierno. No, para nada, esta vergonzosa policía espera en
sus cuarteles siempre dispuesta a machacar al pueblo en lucha, con el objetivo
de amedrentar, de perseguir a toda persona que decida movilizarse y ejercer su legítimo
derecho a protestar, a manifestarse, a exigir que este dictatorial gobierno
dimita, que se abra un proceso de transición hacia una verdadera democracia más
humana y participativa.
Los vídeos de la
represión en Madrid de esta semana negra son muchos en You Tube y si se
analizan detenidamente se percibe el abuso desmedido, las cargas innecesarias, la
cobardía de quienes pegan a mansalva,  sin establecer diferencias entre supuestos
alborotadores (en su mayoría presuntos agentes infiltrados) y personas
pacíficas. Esta policía heredera de los criminales grises del franquismo van forrados
con chalecos, cascos, pistolas, balas de goma, gases y unas porras con las que
en ciertos momentos pegan en el cuello, en la cabeza y en partes del cuerpo con
órganos vitales y sensibles. No hay miedo a causar daño, eso es lo más
espeluznante, que les importe un bledo el sufrimiento ajeno, el dolor de la
gente, los gritos de terror, el poder matar a alguien o como en el caso del martes
25S la posibilidad de dejar tetrapléjico a un joven manifestante. Son
insensibles al pavor en los ojos de una multitud desalmada que huye en fila
india esperando el porrazo o la patada policial, el peligro de generar un
ataque de pánico generalizado que pueda causar muertes por aplastamiento. Les
da lo mismo y viven las cargas como quien se va a una romería a tomarse cuatro
rones y bailar al son de la música festiva, les divierte sobremanera apalear a
la voz de mando de sus amos del gobierno. Sinceramente no puedo ponerme en sus
pellejos, más aún cuando son conscientes de que golpean y maltratan a personas
que también luchan por la dignidad de sus propias familias.
Señores del PP y otros
partidos sumisos al régimen, consortes corruptos, reyezuelos, ministros
represores “como Dios manda”, esbirros uniformados, “gentes de bien”, señoronas
del Opus, curas facciosos, banqueros y capitalistas, METANSE POR EL CULO la “Marca
España”, sepan que no habrá paz mientras nos sigan estrangulando y cercenando nuestros
derechos más elementales.
No pararemos hasta
que paguen sus horrendas aberraciones ante la justicia del pueblo.
La «Marca España» en promoción
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