29 septiembre 2020

La muerte de Francisco J. Lema Bretón no fue un suicidio, fue un asesinato de estado

Ni un
misero pronunciamiento oficial, ni un escueto comunicado del gobierno español, sobre el nuevo suicidio por desahucio en Córdoba
el viernes 9 de febrero, esta vez de Francisco, un joven de 36 años, casado y
con una hija. El Partido Popular pretende tapar un genocidio evidente generado
por sus políticas de recortes sociales. Las imágenes de este chico con todo un
futuro por delante en un documental, meses antes de lanzarse desde un cuarto
piso, han recorrido el mundo, allí se le veía con su niña, su padre, su
compañera, desesperado por la presión que sufría desde la banca pandillera,
desde una judicatura entregada al juego de la muerte, que está generando solo
en el estado español una media de 15 a 20 suicidios diarios por razones
económicas. Un dato estadístico que asombra, pero que está evidentemente
manipulado, ya que son muchas personas más las que deciden quitarse la vida,
que los medios de comunicación y el propio gobierno ocultan para que no se sepa
lo que realmente está pasando, como millones de seres atrapados en la tela
de araña del miedo y el chantaje, deciden tirarse al vacío, envenenarse con un
tarro de pastillas, cortarse las venas o quemarse a lo bonzo.
 
Francisco, nos
contaba en este documental como había intentado meses antes cortarse el cuello
delante de la sede del Banco de Badajoz. Este humilde obrero con cara de buena
gente, decía que se arrepentía de ese intento de suicidio, que quería demasiado
a su niña, a su mujer, a toda su familia, para dejarles ese lastre de conciencia, esa tristeza de por vida. Pero Francisco siguió agobiado, recibiendo frías
notificaciones de Hacienda, cartas amenazantes de esta entidad bancaria, hasta que
en medio de esa vorágine de presiones no pudo más y la desesperación lo llevó
quitarse la vida lanzándose al vacío.
 
Este nuevo y
alevoso crimen de estado, se suma a las cientos de miles de víctimas inducidas
por un régimen depredador y sin sentimientos, que condena a millones de personas
a la miseria y el hambre, a no tener más salida que la muerte para escapar de
la desesperación y las presiones de la usura, de una casta político-empresarial
que son conscientes de lo que hacen, que se alegran de que nos matemos. “Uno
menos”, dirán en sus lujosas cenas del confeti, el vino gratis y los regalos
caros entregados por empresas mafiosas. La idea es que perdamos nuestra
esperanza, la resistencia, que nos entreguemos sumisos a su juego siniestro,
con el objetivo de vencernos, que nos dejemos llevar por el caudal sanguinario de
sus actitudes criminales y abusos generalizados de poder.
 
La inmolación de
Francisco, resiente, al ser uno de sus miembros, la columna vertebral de un
movimiento ciudadano ejemplar. Stop Desahucios ya sabe bien quienes son la
gentuza responsable de estas defunciones, les vieron sus babosas caras de hipócritas,
sus medias sonrisas, sus trajes caros, sufriendo en su intervención en el
Congreso de los Diputados esta semana la censura y el ataque de esta casta
parasitaria, una banda organizada que vive del cuento de la política.
 
Hasta el propio
PSOE, supuesta oposición al gobierno de la caverna, se ha manifestado en contra
de la dación en pago y no apoyará la Iniciativa Legislativa Popular con más de
un millón de firmas, convirtiéndose en los perfectos cómplices del expolio y el
reparto de poder, en un bipartidismo sin alternativas que arrastra a todo un
pueblo al caos y la barbarie.
 
Podrá parecer
fuerte lo que digo en este artículo, pero la muerte de Francisco considero que
es un asesinato en toda regla, que este hombre joven no merecía que lo acosaran
de esa forma, que lo amargaran a pesar de que entregó la casa que había
construido con sus propias manos a este banco. No se entiende que estos sinvergüenzas millonarios,
no tuvieran bastante con su propiedad con la que podrán especular, sino que le
exigieran 20.000 euros más, un dinero que este compañero caido jamás hubiera podido
recaudar, estando en el desempleo y con una grave lesión laboral en su pierna.
 
No me sorprende,
aunque no deje de alucinarme, que quienes hasta hace poco se movilizaban en las
puertas de sus instituciones y empresas contra el terrorismo de ETA, ahora no
les quede dignidad para votar a favor de la justa propuesta de Dación en Pago.
Esta actitud de verdad terrorista y de lesa humanidad, al provocar la muerte por
suicidio de infinidad de personas desesperadas, contrasta con sus extemporáneos
llamamientos hace pocos años, a la concordia, a la paz, a la no violencia,
cuando esta organización armada cometía sus atentados.
 
La vara de medir no
parece ser la misma. Su vergonzosa hipocresía sonroja a una empobrecida ciudadanía
ya sin límites para medir la inmensa pestilencia que generan sus gobernantes, que
flipa en colores viendo como estos sobrecogidos líderes de la mierda viven a
cuerpo de rey, pidiéndonos que trabajemos más por mucho menos dinero, mientras
ellos  malgastan, despilfarran y se hacen
con miles de millones de dinero manchado de explotación y sangre obrera.
 
El corazón de Francisco
se olvidó de latir y trasmitir esperanza, ahora vive para siempre en nuestro
recuerdo, sus seres queridos y la gente que lo conoció más de cerca estoy
seguro que jamás lo olvidarán. El como otros y otras que tomaron esta importante
decisión nos alimentan el fragor de nuestra lucha, entregándonos sin pedirnos nada
su vida malgastada, para que no paremos hasta lograr la verdadera justicia, la autentica
democracia que de verdad esté al servicio del conjunto del pueblo y no de unos
pocos corruptos, responsables y culpables directos de la muerte de quienes se
ven forzados, forzadas a escapar de sus vidas y de las presiones criminales.
 
 
Síguenos y comparte:
error11
Tweet 20
fb-share-icon20