24 septiembre 2020

La sonrisa de las flores cuando brota el alba

A Iraia desde la distancia y los volcanes.
 
Al otro lado del mar, donde las estrellas se juntan
con la nieve vive una parte de mi corazón, allá lejos contemplo el cielo desde
mi ventana cada tarde. Se pone rojo de luto por los pueblos masacrados, en ese
rincón donde una pareja de jóvenes se besan, se abrazan clandestinamente en el crespúsculo, junto a los matos de
aquel parque, donde rompen cascadas y las barcas románticas galopan sobre la
fina brisa del invierno.
 
La cuna del recuerdo atraca durante cada paso de tiempo, la
sonrisa inocente me envuelve entre cortinas de humo, emociones, recuerdos,
nieve, viento abrazador de veranos insurgentes en plena primavera. El mismo del alzamiento,
del nacimiento de un mundo nuevo aquel 15 de mayo.
 
Esa luz tan clara que vive en unos ojos, en una sonrisa,
inyectan desde la distancia perfumes desconocidos, cuadros de flores en esta brega, una
lucha titánica donde a veces el pequeño vence, inundando de claridad nuestros sueños más nobles.
 
Aunque ahora no me lo crea la higuera centenaria,
los pequeños dragos saben que de alguna forma mágica, divina, sagrada, el
tiempo y el destino tejerán un hilo de seda que nos unirá para siempre.
 
En ello estamos, vivimos, hasta que el sueño eterno
me haga dormir para siempre, cuando en ese preciso lugar los pájaros sigan nidificando, velando la aurora.
 
 
Síguenos y comparte:
error9
Tweet 20
fb-share-icon20