24 septiembre 2020

Las mamadas del arzobispo

La Iglesia Católica siempre se ha caracterizado por
querer meterse en nuestras camas, en nuestros momentos de intimidad con
nuestras parejas, en nuestras relaciones sexuales. Nunca han respetado nada, ni
han sabido comprender que las personas somos seres libres para optar por lo que
nos de la gana, siempre y cuando no hagamos daño al prójimo.

El surrealista y vergonzoso libro publicado por el arzobispado de Granada, escrito por la periodista italiana Costanza Miriano, titulado, “Cásate y sé sumisa”, viene a
confirmar esas injerencias en nuestras vidas de esta tropa de sotanas,
crucifijos, rosarios, flagelaciones y amigos invisibles envueltos en luces y
coronas.

Las perlas del libro financiado por el arzobispo, Francisco Javier Martínez, metido a consejero
matrimonial, son muchas, demasiadas para que quepan todas en este artículo, tan
fuertes como decir textualmente que, “Mujer, practicarás felaciones a tu marido
siempre que te lo ordene. Pero cuando lo hagas, piensa en Jesús. Recuerda: ¡No
eres una pervertida!”. Esta pretensión de un tipo que se supone que no hace el
amor con nadie, que por su celibato desconoce el placer sexual, el amor, el
cariño, el arte de entregarse a las pasiones, se ame o no se ame. La verdad que
resulta altamente insultante para millones de mujeres y hombres, que tenemos el
derecho de hacer con nuestros cuerpos lo que queramos, sin que nadie se meta
por medio a marcarnos lo que debemos hacer y de qué forma.

El arzobispo Martínez no respeta, es intolerante,
como toda su institución o al menos la oficial, no la de los religiosos y
religiosas que si trabajan por la gente desfavorecida, que son incapaces de
meterse en la vida personal de nadie, porque basan su credo en el que cada
persona tiene el derecho a la intimidad y a la dignidad.

El concepto de “Mujer” de esta institución sigue
siendo caduco y medieval, muy parecido a otras creencias a las que tanto critican
los sectores reaccionarios de la sociedad, empezando por el Partido Popular,
entidades antiabortistas, etc., que atacan a los talibanes, a los islamistas por
no respetar los derechos de las mujeres, cuando ellos actúan y piensan en
muchos casos de la misma forma.

El título del libro lo dice todo, habla de “sumisión”,
de pleitesía al macho, ese es su concepto de familia, la mujer para las tareas
domésticas y para follar o mamarla pensando en Cristo cuando al marido le
apetezca. Unos postulados que insultan a la inteligencia, que ofenden, que
agreden, que humillan a las mujeres, que pretenden inculcarnos un modo de vida
anquilosado en los tiempos de la Santa Inquisición, donde la Iglesia torturó,
violó y asesinó a millones de seres humanos en todo el planeta.

Las palabras del arzobispo denotan odio, machismo,
violencia, exigiendo la obediencia femenina a las necesidades maritales,
incluso “Sin derecho al descanso”, porque según dice “Dios la ha puesto al lado
del marido”, “Ese santo que te soporta a pesar de todo. Obedece y sométete con
confianza” o “Sé una mujer del siglo XXI. Práctica el coito de espaldas. Así
mientras tanto podrás aprovechar para planchar”.

Hasta ahora este libro no ha sido rectificado por la
entidad para la que trabaja este individuo, lo cual quiere decir que lo acatan
y que forma parte de la filosofía de la mayor secta de la tierra. De la misma
forma que tampoco han sido capaces de pedir perdón por su colaboración directa
en el holocausto franquista en España, de su implicación directa con los nazis,
con el genocidio sobre millones de judíos, comunistas, anarquistas,
republicanos, personas discapacitadas…, exterminadas en los campos de
concentración alemanes, el apoyo directo a dictaduras tan sanguinarias como la
argentina, la chilena, la uruguaya, que asesinaron a cientos de miles de
activistas de la izquierda y la defensa de la democracia.

La falta de vergüenza del “arzobispo de las mamadas”,
como ya se le conoce popularmente, es una muestra de la degradación infernal de
la Iglesia, de cómo se han alejado de la defensa de los derechos sociales y
civiles, de la tolerancia con las personas que pensamos diferente, de cómo se
burlan de la evolución humana, del avance hacia un mundo más igualitario y
fraterno, donde mujeres y hombres podamos ser libres y felices.


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