19 octubre 2021

Los «21 de Sidi Ifni», héroes del pueblo y la libertad

Niños jugando a fusilar imitando a sus mayores fascistas españoles

Aquella mañana del 15 de octubre de 1936 amaneció más oscura de lo normal, unas nubes negras venían de lo remoto del horizonte, casi desde donde se perdía la vista a lo lejos, donde se ubicaba la isla conejera de Lanzarote, los nubarrones avanzaban entrando por La Esfinge, más allá de la salvaje playa de El Confital. 
 
Un amplio grupo de hombres injustamente juzgados en un Consejo de Guerra ilegal por delito de rebelión, todos destinados en Sidi Ifni, siendo condenados a muerte catorce militares y siete civiles, once cadenas perpetuas, ocho reclusiones temporales todos de distintos puntos de España, todos fieles a la democracia y a la República.
 
La farsa de juicio militar estuvo presidida por el General de Brigada Guillermo Camacho González y por otros sediciosos criminales de lesa humanidad, como el Coronel José Cáceres Sánchez, los Tenientes Coroneles Luis Álvarez de Rivera, Ernesto Pascual Lascuevas, Eduardo Rodríguez Couto y José María del Campo Tabernilla, actuando de Fiscal el Teniente Coronel Manuel Cuartero Martel, desempeñando el paripé de abogado defensor otro fascista llamado Prudencio Guzmán González.
 
En el montaje de la vista se recoge lo acaecido en los territorios de Sidi Ifni, viéndose como el Fiscal hace hincapié en la no incorporación de los acusados a la causa nacional, de sus intentos para que el Batallón de Tiradores y Caides del Territorio siguieran fieles al Gobierno de la República, acusándolos de relajamiento de la disciplina, gran desconcierto y murmuraciones, huida de los mandos naturales de las tropas, el uso de las armas con un muerto y un herido en un tiroteo, etc.
 
El Consejo de Guerra tras dos días de vista y deliberaciones condenó a muerte a los conocidos como “21 de Sidi Ifni”, que fueron conducidos a la batería de San Fernando que se toma como capilla, siendo fusilados la tarde del jueves 22 de octubre del mismo año del golpe de estado en dos tandas:
 
La primera a las 16:00 horas: Ocho condenados (cinco militares y seis civiles).
 
La segunda a las 16:30 horas: Trece condenados (nueve militares y tres civiles).
 
En la primera tanda fusilaros juntos a dos hermanos, este fusilamiento es considerado el mayor que se llevó a cabo en el campo de tiro de La Isleta, trasladando luego los cuerpos en el conocido como “Camión de la carne”, desde el lugar de exterminio hasta el cementerio de Las Palmas, atravesando toda la ciudad, recorriendo 7 km por las calles de Juan Rejón, Albareda, León y Castillo, etc., dejando un inmenso reguero de sangre, ante el asombro de las miles de personas que contemplaban la dantesca caravana de la muerte.
 
Estos hombres de bien han entrado en la historia como héroes de la democracia y la libertad, merecen un reconocimiento histórico, un digno homenaje, así como la exhumación de sus restos de la fosa común de Vegueta, identificación a través del ADN y entrega a las familias que lo soliciten para darles sepultura digna.
 
El Brigada de Infantería Germán Álvarez Santiago, de Zamora, el Comerciante Rafael Bentolilla Cajil, de Tetuán, el Auxiliar de Intendencia Pedro Calvo Calavia, de Soria, el Brigada de Infantería Luis Castro Peña, de Córdoba, el Maestro de obras José García Garrido, de Murcia, el Albañil Fernando Gómez González, de Cádiz, etc., etc., etc., gente luchadora, asesinada por el criminal franquismo, por quienes fraguaron a sangre y fuego un genocidio, lo más negro, lo más sanguinario y brutal de nuestra historia reciente.