27 junio 2022

Marino y la farsa

“(…) Negación de los nombres./Negación de las frases./Si no sois primavera, espuma o viento,/Fuerzas de Tierra, Mar y Aire;/si el vendaval no sois ni la semilla,/ni la lluvia que nace de los mares,/usurpadores sois de las palabras/nobles y elementales…”

Pedro Lezcano

¡Ay Marino Alduán! Cómo recordamos en mi familia el mal trato recibido desde el Cabildo y los engaños con la farsa de la exhumación de los restos de mi abuelo y del alcalde comunista de San Lorenzo, como fuiste retardando en el tiempo darnos el resultado del pseudo estudio con cata minúscula y sin profundización, ni excavación en condiciones, para ver si estaban allí todos los asesinados.

Fue y lo sabes a la perfección una vergonzosa mentira, te aprovechaste con tu presidente Morales de nuestro dolor entre pomposas ruedas de prensa a pie de ese espacio para la muerte, de unos asesinatos imperdonables sobre quienes luchaban por la libertad.

El fraude vergonzoso de tenernos ocho meses esperando para luego decirnos sin datos científicos que mi abuelo y sus camaradas no estaban allí.

Para ese viaje no fue menester alforjas, tan solo falsedades, medias verdades, generarnos unas esperanzas sin sentido. Eso no se le hace a nadie y menos a unas familias que lo que hemos buscado hace treinta años desde la humildad, ha sido siempre Verdad, Justicia y Reparación, poder enterrar dignamente a nuestros seres queridos asesinados.

Ahora te veo metido de cabeza en el proyecto altamente perjudicial para la ecología y la cultura ancestral de la isla de Gran Canaria del Salto de Chira.

¡Joder Marino! Tantas batallas justas en las que de alguna forma coincidimos directa o indirectamente para esto. Ahí en esta foto que me hizo llegar esta misma tarde un buen amigo docente como tú, he flipado con tu lustroso traje y tu corbata verde, al mejor estilo Rodrigo Rato en sus tiempos de jefazo del FMI, cuando se iba de marcha con José Carlos Mauricio en su yate siendo diputado español.

Veo que los que están detrás de la pancarta te miran con estupor, podrías haber estado en otra situación seguramente en otro lugar, no precisamente en el de la opulencia, la avaricia y la destrucción inminente de la isla que tanto hemos amado.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos, ni siquiera puedo sentir rencor por ti, me educaron de otra forma en una familia destruida por los crímenes fascistas, tal vez por eso el odio no ha entrado nunca en mis parámetros morales.

Mi madre te recordaba con cariño antes de morir, como un hombre justo las veces que coincidimos en las reuniones de la fosa común, luego se sintió tan decepcionada contigo, con Antonio, con el resto, cuando fue viendo la dilación intencionada de lo que se podría haber solucionado en un par de meses, al menos no mentirnos y hablarnos claro.

Ahí siguen esos sesenta hombres justos en la fosa: alcaldes, maestros, sindicalistas, jornaleros, periodistas, abogados…, enterrados entre escombros, humedad, cruces de mierda y otros abalorios de la criminal Iglesia Católica, cómplice directa del genocidio canario, del holocausto español.

El infierno está repleto de buenas intenciones y te lo dice un agnóstico.