29 septiembre 2020

Más de 112.000 niños/as de canarias sufren malnutrición

Mientras celebraban
el pomposo día de la Constitución Española, en un local de tapadillo de algún lugar
indeterminado de Las Palmas de Gran Canaria, alejado de abucheos y pitadas de
las mareas blancas, verdes, rojas, negras y de otros colores de lucha contra el robo y el saqueo. En
ese espacio para la arenga y la juerga patria políticos del PP, del PSOE,
de Coalición Canaria, militares, jefazos de la policía y otros adláteres del “como va lo mío”,
abarrotaron ese salón para escuchar las soflamas y peroratas patrióticas de una oscura y siniestra Delegada del Gobierno, que pedía unidad para
sostener esta más que humillada y vejada Carta Magna. Luego todos brindaron
seguramente con vino español de reserva, ese que la mayoría no podemos pagar
por su elevado precio, siempre claro a cargo del erario público.
 
En ese mismo día de
celebración, de macro banquetes, borracheras perretozas, uniformes de gala,
modelitos de boutique de alta costura, corbatas verde Bankia y clientelismo
barato, más de 112.000 niños/as de Canarias sufrían y sufren desnutrición, gravísimas
carencias nutricionales, mientras sobreviven vergonzosamente sin alimentos
adecuados para un normal desarrollo. A la misma hora de ese ridículo y elitista
acto, nada más y nada menos que un 29% de la población infantil de las islas, 3
de cada 10 niños/as, se encontraban y se encuentran bajo el umbral de la pobreza.
 
Paradójicamente
estos datos no vienen de una organización revolucionaria o anti sistema, los
saca a la luz una entidad de carácter internacional vinculada a Naciones
Unidas, para sonrojo de la casta política caciquil canaria, Unicef nos muestra
en un estudio que los niños y niñas de este olvidado y destruido archipiélago sufren
malnutrición, que en los últimos 4 años la pobreza infantil ha crecido más de un
3% y que esto va a más como consecuencia de las nefastas políticas de la
administración pública autonómica y estatal.
 
Este estudio
seguramente ya desfasado al haber sido elaborado el pasado año, y del que sus
propios autores consideran que posiblemente las cifras se hayan incrementado de
forma espectacular en este 2012 de recortes salvajes, desahucios, suicidios,
privatizaciones, corrupción político-empresarial y vulneración de derechos
constitucionales.
 
En esta dramática situación
ya es frecuente que muchos profesionales de la docencia comenten el aumento del
número de desmayos por hambre de parte de su alumnado, chiquillos/as que llegan
a clase sin nada en el estomago y que con el frio del invierno ven agudizadas
esas carencias alimenticias. Esto no parece hacer reaccionar a los responsables
de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, que haciendo gala de su
asquerosa política neoliberal se cargan los comedores escolares gratuitos, que
suponían la única esperanza para miles de niños/as de las islas de poder
alimentarse correctamente al menos una vez al día.
 
Este es el panorama
desolador en esta conmemoración de la Constitución: pobreza, hambre, miseria, reformas
para beneficio de las grandes fortunas y la banca, privatizaciones, despidos
masivos de trabajadores/as y sobre todo y lo más grave es que ese despilfarro,
esa estafa que algunos ingenuos siguen todavía llamando crisis, condena a los
más débiles, en este caso a los niños y niñas a la exclusión social. Un sector
poblacional que en cualquier país civilizado debería ser junto al de los mayores
el más protegido y mimado por el estado.
 
El gobierno de
Rajoy en España y el de Paulino Rivero con el apoyo del PSOE en Canarias son
los culpables directos de esta lamentable situación, de que tantos niños y
niñas pasen unas navidades tan tristes y miserables, que no puedan acceder a
juguetes, a regalos de reyes y lo más importante a una alimentación equilibrada
que les permita desarrollarse, formarse,
estudiar y convertirse en semillas de futuro y esperanza.
 
 
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