20 septiembre 2020

Mundobasket 2014 y Circo del Sol en la isla donde miles de canarios/as comen una vez al día

De puerta en puerta millones de familias del estado
español salen cada mañana en busca de ayudas sociales, unas subvenciones
estatales que exigen mendigar de institución en institución para conseguir una
limosna ínfima, que la mayoría de las veces no llega o es suspendida. Exigiéndose
a cada solicitante la gestión de multitud de papeles innecesarios, la espera
prolongada de meses para obtener una cita en los servicios sociales, para luego
recibir la mayoría de las veces una respuesta negativa, obtener una basura de
dinero, una ayuda para alimentos, que lo único que hace es prolongar la agonía
de personas desesperadas, que sobreviven cada día entre la miseria, la falta de
ingresos y los medios para subsistir en esta supuesta democracia del sobre
marrón y la corrupción generalizada.

En Gran Canaria miles de personas, en su mayoría
niños/as solo hacen una comida al día, uno de cada tres menores sufre
malnutrición. El desempleo bate récords históricos junto al desproporcionado fracaso escolar, los suicidios
por razones económicas y otros “logros” históricos del partido del gobierno, la
misma fuerza política que aprueba una Ley de Reforma del Aborto para seguir
suministrando población infantil a las estadísticas del genocidio social, para
que las sotanas de la muerte se den gusto con sus creencias medievales,
mientras nos someten a una legislación podrida, diseñada para cercenar y
dominar conciencias al mejor estilo de la sanguinaria Santa Inquisición.

La ralea política en esta devastada isla
redonda, con mayoría del PP en el Cabildo y varios Ayuntamientos, parecen tener
la solución para este drama social masivo. La estrategia sesuda y bien pensada
es construir con infinidad de millones de euros de dinero público un pabellón
deportivo a todo lujo, destinado a una semana de Mundobasket, además de un
apretado y muy costoso programa cultural con el Circo del Sol como actuación
estelar, una admirable entidad que no usa animales en sus espectáculos, pero
cuyo caché solo está al alcance de las administraciones o gobiernos con mayores
presupuestos del planeta.

El despilfarro de dinero de la sanidad, las ayudas sociales, a la dependencia, etc., la utilización electoral de este tipo de eventos avergüenza
a cualquier persona que siga creyendo en la verdadera democracia participativa.
El señor presidente del Cabildo de Gran Canaria, el veterano miembro de la
derecha ultraconservadora, Bravo de Laguna, su hijo, el otro Bravo, junto a
toda la religiosa, alegre y entusiasta cohorte del PP en esta isla, no piensan
en las miles de familias que pasan hambre, que dependen de entidades como
Cáritas o los bancos de alimentos para no morir de inanición. 

El egocentrismo,
el cipayismo congénito, la absoluta ignorancia política y el egoísmo más
supino, les lleva a emprender este tipo de proyectos faraónicos, que como siempre los paga
el/la sufrido/a contribuyente, todo para sacar una buena tajada de votos para su desprestigiado
partido, junto a otros presuntos tejemanejes que casi siempre están detrás de
este tipo de vergonzosas iniciativas. Supuestos pelotazos similares al de los aeropuertos sin aviones de Castellón o Ciudad Real, la infraestructura para la visita del Papa a Valencia, el fórum de Barcelona, el Circuito de Alcañiz, el Velodromo de Palma Arena y otras obras faraónicas repletas de maldad, de codicia desmesurada, que se mantienen en pie en muchos puntos del estado
español para sonrojo de las generaciones futuras.

La prioridad para la casta política no parece estar en su pueblo. Otros oscuros «intereses» los mueven. Prefieren el glamour y las alfombras rojas de la inauguraciones, cortar cintas con tijeras de oro, que dar solución a los verdaderos problemas de la ciudadanía, de las personas humildes que sufren sus desmanes y opulencias desmedidas.

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