1 octubre 2020

Navidad de miseria y hambre en la España del PP

A la banda de la calle Génova no parece importarle
el galopante aumento de la pobreza en el estado español. Siguen mintiendo cada
vez que pronuncian más de cuatro palabras seguidas, como estos días la esperpéntica,
ultraderechista y detestable, Esperanza Aguirre, en sus declaraciones por la
mafiosa trama Gürtel, donde se limitó a decir “no” o “no sé nada” a más del 70%
de las preguntas del juez.
Amparados en los dictámenes de organizaciones criminales,
como la troika, el BCH o el Fondo Monetario Internacional (FMI), dedican todos
sus esfuerzos a destrozar las vidas de millones de familias con sus llamadas “reformas”,
que no son más que una sanguinaria estrategia para llenarse los bolsillos, desvalijando
a manos llenas todos los recursos públicos de la ciudadanía, privatizando la
sanidad, la educación y todo lo que suene a comunitario y constitucional, donde
haya dinerito contante y sonante. La idea es quedarse con todo, saquear, apropiarse, destruir
los avances sociales, los derechos civiles y laborales conseguidos en los
últimos 50 años.
Por mucho que los medios de comunicación del putrefacto
régimen español traten de ocultarlo, infinidad de niños y niñas se ven desproporcionalmente
afectados por los recortes en los presupuestos educativos, sociales y de salud,
así como en la disminución de las prestaciones familiares, generando que más de
3 millones de menores en todo el estado estén ya en el umbral de la indigencia,
con gravísimos problemas de nutrición, desescolarización, enfermedades y
adicciones, evitables con adecuados programas de prevención y desarrollo
comunitario.
Esta es la España de Eurovegas, de la Olimpiada de
Madrid, de las visitas millonarias del Papa, del aeropuerto sin aviones de Castellón
del delincuente tuerto Fabra, entre otros proyectos a la siciliana, que se les
han jodido a los capos del sobre, ya que ni los propios mafiosos quieren
meterse en sus horrendos tejemanejes por miedo a ser estafados.
El empobrecimiento progresivo del pueblo de la
España de la pandereta, el fútbol y la prensa rosa, es consecuencia de las políticas
públicas aplicadas en los últimos años, el austericidio, los salvajes recortes,
junto a una reforma laboral que ha reducido salarios, permitiendo al
empresariado despedir masivamente cuando se les antoje, al mejor estilo de los
esclavistas y otros genocidas sociales.
Estos nuevos engendros del gobierno del PP han
disparado el desempleo de forma espectacular, reduciendo salarios, vulnerando
derechos fundamentales, aumentando la represión casi como cualquier dictadura
fascista, reduciendo gastos públicos en el terreno social, muy especialmente en
las transferencias públicas, tales como ayudas a familias desfavorecidas, ancianos/as,
a personas con dependencia, escuelas de infancia, viviendas sociales, servicios
de integración para inmigrantes, servicios sociales, prevención de la exclusión
social, etc., unas vergonzosas políticas que perjudican directamente a las
clases populares, beneficiando a los tramposos clanes empresariales, a los
donantes de millones de billetes de 500 euros en sobres marrones.
La Navidad nos inunda de mierda, la casta política y
sus palanganeros del periodismo cortesano, brindan estos días con cava del
caro, con vino español del añejo, tan envejecido en barriles de cedro como la
memoria del saqueo de un estado en manos de seres sin escrúpulos, que no se
inmutan ante las alarmantes cifras de suicidios por razones económicas, ante
las familias que son desahuciadas por la mafia o pasan frio por no poder pagar
la luz o el gas, de los millones de niños y niñas que se quedarán sin Reyes un
año más, gracias a esta gentuza de las corbatitas de colores, coches oficiales, jueces amigos, brazos en alto, defensa de torturadores franquistas, pelotazos
y prebendas.
Se felicitan en su comilonas a cargo del erario público medio borrachos por lo “bien que lo hacen”, pisoteando
derechos universales sin que salgamos todos y todas a las calles, sin que no
regresemos a nuestras casas hasta que se metan para siempre en sus putrefactas
madrigueras. Que esto estalle de una puta vez para poder construir una nueva
sociedad, un nuevo proceso constituyente, un nuevo gobierno por y
para el pueblo, donde estos malhechores den para siempre con sus huesos en la
cárcel.
La desesperación, el frío y el hambre, la gente
revolviendo entre la basura de los contenedores, alimentándose de comida caducada, anuncian
nuevas muertes, nuevas miserias, más sufrimiento.
¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?

Nueva asignatura: «Técnicas de búsqueda de comida entre la basura de España».
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