1 octubre 2020

No eres una basura querida niña

Su cara desencajada, demacrada, llorando con su enorme
maleta de ruedas en medio de las calles de La Isleta.

-¿Yo soy una basura, yo soy una basura? –Me dijo
entre sollozos aquella joven desconocida-

En la puerta de una ferretería varios hombres la
increpaban, a pocos metros en la entrada de un bar otros la miraban y le hacían
burlas.

Ese instante la imaginé de niña, cuando todavía
jugaba con muñecas y creía que Mickey Mouse era un ser real, quizá nunca tuvo
infancia o fue algo parecido a un infierno de maltrato, abusos, drogas
 y violencia.

No lo sé, fueron unos segundos, solo tuve tiempo de
decirle que no era una basura, que se tranquilizara, no pude hacer más, siguió
deambulando por la calle mojada sin rumbo, llorando, parando a los viandantes
para saber si también pensaban que era una basura.

Me acordé de la canción de Joan Baptista Humet, “Clara”,
“A la deriva Clara”. Luego entré en un bar a tomar un café, se me quedó grabada
aquella mirada tan triste, no eran más de las 8 de la mañana.

¿De dónde vendría a aquellas horas?

¿Dónde habría
pasado la noche?

Seguramente sobre cartones, protegida del frío en
algún cajero, con el riesgo de ser una mujer sin hogar, doble condición de
exclusión por su condición sexual, víctima de abusos de todo tipo, del chantaje
a cambio de drogas o protección.

Me inundó la tristeza este día gris de
octubre, solo se me ocurrió escribir estas letras ante aquellos ojos ausentes.

No eres una basura mi niña, solo una víctima más de
esta sociedad podrida, de un régimen español en manos de criminales.

Espero que tengas mucha suerte y encuentres la
salida a este laberinto de muerte ojos lindos. 

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Foto de Franco Folini
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