26 septiembre 2020

Resistencia y solidaridad en Tenoya

El coraje de una mujer joven que fue
desahuciada injustamente de su vivienda y que se enfrentó al sistema
para evitar que le quitaran a sus hij@s. El apoyo recibido por
el equipo educativo del CEIP de Tenoya en Gran Canaria, sobre todo de
su directora, una mujer valiente y comprometida, que no permitió
que la oscura y fría burocracia destruyera esta familia, una más
que este podrido sistema intenta cargarse y colocar en la lista de la
absoluta indigencia. Unos hechos sencillos y heroicos en unos tiempos
de egoísmo y corrupción, que refuerzan conciencias para seguir
luchando, enfrentando cada día la depredación de gobiernos al
servicio de los regidores de esta dictadura financiera.

Estos sinvergüenzas desahuciaron de
sus hogares solo en el estado español en 2011 a 58.241 familias, la
cifra más alta de la historia. Personas humildes que están siendo
desalojadas por policías y jueces, simplemente por haberse quedado
en paro y no poder pagar sus hipotecas o el alquiler de sus casas. Un
drama social que contrasta con las cientos de miles de viviendas
desocupadas que los gobernantes evitan investigar, prefiriendo
aplastar con el peso de la absurda “justicia” a las personas más
desfavorecidas de la sociedad.

Según datos de un informe de la
Defensora del Pueblo del año 2011 en la España de las maravillas
para unos pocos, hay actualmente más de 50.000 personas sin techo y
cientos de miles que habitan en infraviviendas o en casas en
condiciones muy deficientes, sin contar a las miles de familias que
se enfrentan a un inminente desahucio. Estos datos contrastan con el
1,3 millones de viviendas vacías, 600.000 terminadas y no vendidas,
30.000 en construcción y casi 400.000 paradas, mientras los hogares
tienen que destinar el 30% de su presupuesto a la vivienda.

Dicho informe afirma de forma
demoledora que “no es admisible que se tenga que dedicar a la
vivienda un monto tan elevado de ingresos en detrimento de los que se
podría destinar a la educación de los hijos, a la protección de la
salud o al desarrollo personal y familiar…”.

Es inmoral que haya bancos que no
acepten la dación en pago, que un gobierno supuestamente democrático
no tome medidas urgentes para evitar que tantas familias se queden
tiradas en la calle. Que personas como Jennifer en Tenoya se vean
desprotegidas y en manos de oscuros tecnócratas, cuya única
alternativa ante esta injusticia era desmembrar una familia y dejarla
sin hogar.

Afortunadamente entre tanta basura
existen seres con un concepto revolucionario de la solidaridad, que
convierten en ternura sus acciones para evitar que una familia tan
unida se vea separada. Vaya para ellas todo mi apoyo solidario, mi
satisfacción por saber que otras personas igual de humildes de este
barrio grancanario, se están acercando por su nuevo hogar para
llevarles comida y juguetes para l@s chiquill@s.

La unión hace la fuerza frente a tanto
despropósito.

Un abrazo fraterno de alguien que no
ha perdido la capacidad de emocionarse ante los gestos nobles.

Jennifer sigue resistiendo (Foto C7)
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