5 diciembre 2020

Salvaje represión policial en el país de los sobres

Los grupos de la ultraderecha
campan a sus anchas en el estado español protegidos por el gobierno del PP. Les
permiten desarrollar sus actos de exaltación patriótica y xenófoba en cualquier
plaza o calle, les dan permiso desde las Delegaciones de Gobierno para
manifestarse y realizar sus mítines, mientras criminalizan y persiguen a los
colectivos y plataformas anti fascistas.
 
La policía del
régimen hace bien su trabajo permitiendo que los grupos violentos y golpistas actúen
impunemente, unos cuerpos represivos que siguen al pie de la letra esa clara
directriz del Ministerio del Interior y su ultra reaccionario ministro del Opus
Dei: atacar y perseguir a los grupos ciudadanos, a la gente que
lucha contra los recortes y la corrupción política, por los derechos
ciudadanos, contra los desahucios, contra la mafia bancaria y los políticos del
sobre y el robo.
 
Esta intimidación
policial permanente a toda organización o persona que manifieste su oposición a
las nefastas políticas del gobierno, se materializa en constantes y violentas cargas,
agresiones, balas de goma que destrozan globos oculares, patadas, puñetazos, maltrato
y torturas denunciadas por Amnistía Internacional, identificaciones y multas,
solo por ejercer el legítimo derecho a manifestarse.
 
Una complicidad con
el fascismo patrio y sus grupos de la extrema derecha que deja en evidencia a
este gobierno, demostrando lo poco que ha cambiado la situación desde la
dictadura franquista a esta democracia del pelotazo y el saqueo, donde el
criminal dictador dejó todo atado y bien atado al elegir a su monárquico heredero,
respaldado por una casta política sin escrúpulos para enriquecerse y cercenar
derechos constitucionales, para reprimir al pueblo que reclama lo que le
pertenece usando a sus cuerpos represivos que detienen aleatoriamente a la
gente en cada manifestación, inventando en muchos casos acusaciones y cargos
para tramitar multas millonarias o días de cárcel, simplemente por asistir a
una movilización o estar en medio de los palos y porrazos de estos agentes del
desorden.
 
En los años de la
llamada transición “democrática” o traición a las víctimas del franquismo, era
habitual que ministros como Martín Villa y otros adláteres de la dictadura,
ordenaran a sus polizontes actos de represión, que en ocasiones causaron
muertes y un inmenso sufrimiento a cientos de miles de personas. Esto mismo
sucede ahora desde este gobierno de Mariano Rajoy, con Delegadas del Gobierno
como la derechista Cifuentes de Madrid, que se regocija haciendo acusaciones de
pertenencia o relación con banda armada a organizaciones honradas y pacifistas como
la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o Stop Desahucios, generando
antes de cada manifestación el “ambiente propicio” para que la policía actúe y
haga uso vergonzosamente de la violencia, la mayoría de la veces en
manifestaciones pacíficas, donde infiltran cobardemente a provocadores a
sueldo, creando las condiciones para que se produzcan las cargas y
palizas indiscriminadas.
 
Si esto se torciera
para los intereses de esta casta de sinvergüenzas, si la gente
saliera de verdad a las calles, no quiero imaginar de lo que serían capaces
para mantener su ignominioso estatus de millonarios, de megapijos con sus cuentas
repletas en Suiza y otros estercoleros del capital.
 
Seguramente
recurrirían a las desapariciones y a los crímenes como ya hicieron en otras épocas
en España, Portugal, Grecia, Chile, Argentina, Uruguay…, donde con el respaldo
de la Iglesia Católica y el imperio norteamericano, asesinaron impunemente a
millares de trabajadores y trabajadoras, para imponer por las armas y los
tanques lo que no pudieron conseguir en las urnas.
 
Ya sabemos bien hasta donde pueden llegar los esbirros del capitalismo, la mafia y la delincuencia
financiera internacional, para seguir saqueando y robando lo que nos pertenece:
el estado de derecho y de bienestar, que ahora nos arrebatan para sanear sus
inmensas fortunas, sin importarles para nada que millones de familias estén
pasando hambre, que uno de cada tres niños y niñas en todo el estado, estén en
situación de malnutrición y bajo el umbral de la infinita pobreza.
 
Pero como España no
es Libia o Siria no la bombardean desde la Alianza Terrorista OTAN o el
fascista estado sionista de Israel, ya tienen a los suyos en el poder, acabando
con la dignidad y la vida de personas humildes, que se suicidan o acaban
enterradas para siempre entre deudas, miseria y desesperación.
 
Este es el futuro
que nos ofrecen desde la troika europea y sus esbirros: la esclavitud, la
explotación y la pérdida progresiva de derechos civiles y humanos. El perfecto
campo abonado del capital, para seguir masacrando a la mayoría, siempre para
beneficio de una minoría de ladrones disfrazados de demócratas.
 
El verdadero
terrorismo, la impúdica violencia de estado, es robarnos los derechos y la
calidad de vida a la ciudadanía.
 

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