1 octubre 2020

Señores del PP en Canarias no queremos su «fiesta de la sangre»

La mala costumbre de la violencia suele estar asociada a comportamientos,
gustos y aficiones sanguinarias. Hay muchas formas de violentar la vida, no
solo es un puro y duro acto terrorista como pegar un tiro en la nuca, poner un
coche bomba o reventar los depósitos de agua de toda una ciudad.

Ese terror institucionalizado parte la mayoría de las veces del estado y se
estructura desde gobiernos que desarrollan políticas contra la ciudadanía, para
beneficio exclusivo de bandas corruptas de banqueros, empresarios millonarios y
políticos sin escrúpulos, dispuestos a todo, a lo que sea, para llenarse los
bolsillos, recortando derechos, modificando constituciones para poder cortarle
el cuello a las personas humildes, privatizando servicios públicos, robando
impunemente, promoviendo desahucios de millones de familias de sus viviendas,
batiendo tristes récords de desempleo, hambre infantil, familias sin ingresos,
cientos de miles de enfermos dependientes muertos por retirarles las ayudas y
un largo etcétera de abusos de poder, injusticias, masacres humanitarias,
suicidios masivos por razones económicas, con el único objetivo de llenar
bolsillos y corromper la democracia.

Esta depredadora violencia no solo la ejercen contra la gente que sufre sus
constantes pelotazos y tramas corruptas, sino también contra los animales no
humanos, financiando con dinero público espectáculos tan vergonzosos y
dantescos como las corridas de toros, una tradición terrorífica que en el
régimen español goza de la “graciosa” aceptación del partido gobernante, que la
disfruta puro en boca, después de almorzar en un restaurante de cinco tenedores
a cargo del erario público, como no podía ser menos.

En Canarias tenemos la suerte de contar con una Ley de Protección de los
Animales que aunque no es perfecta y debería perfeccionarse mucho, prohíbe expresamente
esta bochornosa, españolista y vomitiva “Fiesta Nacional”, que consiste en
torturar hasta la muerte a nobles animales, clavándoles banderillas,
estocándolos desde un caballo, haciéndolos desangrar, sufrir inmensamente, para
que al final el cobarde, machista y ceñido torero le hunda una espada en el
corazón, entre gritos de una cada vez menos abundante afición enfervorizada y
ansiosa de sangre.

El PP canario a través de su secretario general, Asier Antona, ha pedido
estos días en varios medios de comunicación isleños, la “recuperación” de esta brutal actividad, sin un mínimo de rubor, tal como suele hacer este partido
cuando se trata de joderle la vida a la ciudadanía, con la típica prepotencia
de su jefe plenipotenciario el ministro petrolero Soria, más conocido como el “macho
Soria” en distintos medios y sectores de la llamada “sociedad canaria”.

Esta petición de imponer su particular “fiesta de la sangre” en Canarias,
define a la perfección el respeto por la vida que tiene el PP, el acatamiento
de la idiosincrasia de nuestro pueblo, que ha rechazado históricamente esta
masacre contra animales inocentes, donde tuvieron que cerrar las plazas porque
el público no acudía, llenando sus sangrientas gradas con guardias civiles,
policías, militares y otras representaciones del desagradable y bufado aroma
patrio de la colonia.

Recuerdo su último intento en Las Palmas de Gran Canaria, en una explanada
de la Avenida de Escaleritas allá por los 90, donde montaron una plaza móvil que
fue rodeada por cientos de canarios/as con pancartas y gritos contra los
toreros, a los que les fastidiamos su tarde de gloria, teniendo que desmontarla
y embarcarla apresuradamente para tierras peninsulares a los pocos días.

Señores y señoras del PP canario, en estas islas masacradas no queremos sus
fiestas sanguinarias.



Antona, dedícate a solucionar los graves y constantes
escándalos de tu partido, no nos traigas más miseria humana, más
dolor, más tristeza. Te coges un avión y te marchas a Las
Ventas si quieres ver sufrir animales inocentes, te sobra el dinero, a nuestra
gente no. Sobrevivimos con unos índices de desempleo históricos, con uno de
cada tres niños y niñas en situación de hambre y malnutrición.

Menos mierda por favor, menos montajes para satisfacer mentes enfermas.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/


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