27 septiembre 2020

Su problema es no tener muertos en la fosa común del cementerio de Las Palmas

No, no tienen muertos en la fosa común del cementerio
de Las Palmas, ni Maximiliano el que vive en Londres y viene a la isla como
asesor “en nada” a entorpecer la exhumación, haciéndose llamar “Max Painer”,
para darse un toque cosmopolita y europedo, ni el concejal Millares, ni el
pseudoexperto en fosas, el hombre monolito, Pedro Alberto
García Bilbao, “Don Pedro”, como le llamaban estos días en un alarde colonial y
caciquil.

Ninguno de los que bloquean la exhumación de esta fosa tiene muertos en ese agujero del horror. Mi
abuelo, Francisco González Santana, si que está ahí, acurrucado, con un tiro en la nuca después de ser torturado
y asesinado salvajemente, sus huesos siguen entre el barro y la sal, en esa
tierra manchada de sangre obrera, de injusticia, de genocidio, de un holocausto
jamás vivido en estas desgraciadas islas.

Ni uno tiene muertos en esa fosa pero se sienten con
poder para decidir, para apartarnos, mentirnos, engañarnos, utilizarnos en un
homenaje pomposo con música de chelo, una perfecta farsa para justificar
dejarlos ahí enterrados para siempre, para manipular a las familias, para reírse
en nuestras caras de nuestro dolor ancestral, de un sufrimiento de ochenta
años, de mi padre con noventa años que fue testigo del asesinato de su hermano
Braulio en su cuna por la Brigada del amanecer, que vio como se llevaban con
las manos atadas a la espalda a su adorado progenitor, al cabeza de familia
asesinado por los fascistas el 29 de marzo del 37, dejando viuda y tres huérfanos
descalzos.

Todo ha sido un burdo montaje desde un principio, una estafa en toda regla, fuimos gilipollas, demasiado ingenuos al creernos que el concejal Millares, que
el alcalde Augusto Hidalgo iban a tener voluntad política para sacar los huesos
de nuestra gente, prefieren montar un monumento tal como les aconseja el
prepotente “Don Pedro”, un monolito que se pueden meter por el culo, que las
familias vamos a denunciar en el juzgado en el momento en que lo aprueben.

No permitiremos jamás que sobre los huesos de nuestros
muertos monten un esperpento a la vergüenza de un escultor “amigo”, no, no
señores, no lo vamos a permitir, o se abre la fosa y se sacan todos los huesos
o no aceptaremos que se trate de mantener a nuestra gente bajo tierra, que se
den un baño mediático inaugurando una escultura sobre los cientos de restos de
los defensores de la libertad y la democracia, de mi abuelo, del alcalde de San
Lorenzo, del periodista asesinado a palos en el campo de concentración de La
Isleta, Manuel Fernández, de Francisco Moriñigo, de Juan del Peso de Telde, de
tantos y tantos hombres justos y dignos que no merecen este trato por parte de
un supuesto gobierno municipal de “izquierdas”.

Aquí estamos, estaremos siempre para no permitir que
estos personajes sigan contribuyendo a la ocultación de los más de 5.000
crímenes franquistas en Canarias, no lo vamos a consentir, lucharemos hasta el
final, usaremos todos los recursos a nuestro alcance para evitarlo, sabemos que
la lucha será larga, quizá cuestión de años, pero tenemos muy claro que vamos a
vencer y podremos acariciar nuestros huesos amados.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Santalla (El Bierzo, León). Fuente: memoriahistorica.org.es
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