18 septiembre 2020

Un pacto en la falsa democracia

-Señor
Sintes aproveche por favor para evitar que estos energúmenos logren
su objetivo de sacar a los fallecidos por el franquismo de sus fosas,
simas y pozos- dijo displicente el administrador del condado, ante la
mirada fija del diputado testaferro.
La
preocupación por lo de los pozos de Arucas y Tenoya había
movilizado cielo y tierra desde distintos sectores de la oligarquía,
los apellidos eran los mismos del genocidio, no se los podían
cambiar y eran conscientes de que habían tenido mucha suerte con una
“Transición Democrática” diseñada a la medida de los
genocidas, la que cerró puertas a cualquier condena, ya que solo en
Canarias habían asesinado junto a Falange y la Iglesia Católica a
más de 5.000 comunistas, socialistas, anarquistas, sindidalistas,
maestros, abogados, militares o sencillamente a cualquier persona que
se hubiera decantado por defender la democracia y la libertad.

El
diputado tomó nota atentamente de cada dato que le daba el oscuro
personaje, un tipo muy gordo que olía mucho a humedad, sudor añejo
y tabaco rubio americano, a sahumerio de confesionario, con su traje
negro impecable y una banderita de España en el pecho.

El
político quiso transmitirle tranquilidad al viejo notario con su
tono seguro y consistente:

-Dígale
a su excelencia que esté tranquilo, que estos no van a sacar ni un
hueso, ni de los pozos, ni de la fosa de Vegueta y mucho menos de la
Sima de Jinámar, en La Marfea- dijo con una carcajada -ya los
tiburones se encargaron de comerse la abundante carnasa roja-

Su
señoría sacó del cajón una libreta azul muy gorda donde había
muchos nombres apuntados y sonriente dijo:

-Aquí
están cada uno de estos hijos de puta, es la misma lista negra que
me dio tu primo el hijo de la marquesa en el 44, la hicieron en la
sede de la calle Albareda, en la iglesia de San Francisco, en el
cuartel de Artillería de La Isleta, aquí están todos Curbelo,
hasta el último apellido de los que nos cepillamos, también el
lugar donde los tiramos como perros sarnosos, cada pozo, cada
agujero, cada playa, cada cuneta, cada fosa, incluso la de Pasito
Blanco, donde están los más de treinta anarquistas catalanes que
trabajaban en correos y eran esclavos del Conde-

El
viejo sacó un cigarro y se lo puso en la boca sin encenderlo, Sintes
le colocó el mechero de oro con el yugo y las flechas encendido en
sus narices con una sonrisa. El humo inundó el despacho de la calle
Reyes Católicos en el barrio colonial de Las Palmas de Gran Canaria.

En
ese momento se abrió la puerta y entró una chica de no más de treinta años con minifalda y una carpeta con papeles en las manos que
entregó al diputado, el viejo sonrió mirándole él culo y desde
que salió dijo:

-¿Esta
es la nieta de Cazorla de Telde el que era de la UGT? Está buena la muy puta,
te la estás follando eh, estoy seguro-

El
diputado lo miró sonriente:

-Se
hace lo que se puede y sabe más cuando es la nieta de un rojo al que
le dimos café del bueno-

El
administrador del condado ojeó la libreta viendo los miles de
nombres y apellidos escritos a mano, con una flechita con el lugar
exacto donde habían sido asesinados por los falangistas solo en la
isla de Gran Canaria, incluso lugares que no imaginaba:

-Joder,
hasta en la Playa de Las Canteras por Madera Corcho hay fosas, no me
jodas Sintes, no imaginaba que hubiera muertos en sitios tan
céntricos, también en las Alcaravaneras, en Tomas Morales, en San
Cristóbal, en la Plaza Don Benito, en León y Castillo, tócate la
polla- dijo entre risas, mientras abrían la segunda botella de
whisky Chivas Regal y sacaban la caja de
puros cubanos.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Restos de asesinados por el fascismo en la exhumación de la fosa común del
pinar del municipio de Fuencaliente, Isla de La Palma.
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