29 septiembre 2020

Un terrorista fascista formador de la policía española

Muchos veteranos de
la lucha antifranquista siguen tristemente fichados en los siniestros archivos
de la policía. Su heroica lucha clandestina durante  40 años de crímenes y oscuridad, los inmensos
sufrimientos para construir un sistema de libertades, parecen no haber servido
para nada. Los esbirros del régimen nos sigue vigilando con sus controles
secretos, sus palizas y malos tratos. Contando entre sus recursos humanos con nauseabundos
criminales, como el asesino de Yolanda González, un neonazi de Fuerza Nueva, juzgado
y condenado a 43 años de cárcel, por asesinar de dos disparos en la cabeza a
esta jovencísima militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en el
año 1.982.
 
Un criminal que ha
estado los últimos años en nómina de las fuerzas de seguridad del estado en
casos judicializados, además de ser formador de los agentes en técnicas
forenses de espionaje y rastreo informático, todo con el beneplácito y
autorización del Ministerio del Interior, tanto de los gobiernos del sumiso y
cobarde Zapatero, como del actual y sobrecogido presidente Rajoy.
 
El montaje traidor
de la llamada “transición democrática” dejó todo atado y bien atado, tal como
quiso el genocida dictador, colocando en el poder a un rey amigo del régimen y
de la buena vida, fiel colaborador de milicos, empresarios millonarios y otras
inmundicias de la “España de las maravillas”, para los pocos delincuentes que
se han enriquecido robando durante la dictadura, quedándose con las propiedades
de los republicanos asesinados y represaliados.
 
Este imperio mafioso
y del crimen iniciado en el año 1.936, supuso una de las mayores tragedias de
la historia de este saqueado país, donde una serie de criminales se organizaron
junto a la iglesia católica, la oligarquía y los sectores más reaccionarios de
la sociedad española de aquellos años, planificando y ejecutando un genocidio
programado, que fue la antesala del nazismo y sus millones de asesinatos en
toda Europa.
 
La brutal represión
policial en las manifestaciones de los últimos años en el estado español,
confirman su progresiva degradación hacia la violencia ilimitada contra la
ciudadanía, que certificaron cuando en Valencia golpearon salvajemente a
cientos de menores estudiantes de enseñanza secundaria del Instituto Lluís
Vives, a los que cierto jefe policial llamó vergonzosamente “el enemigo”.
 
Ahora ya les vale todo,
se les nota en sus permanentes caras de odio y van a por todas en cualquier movilización,
deteniendo irregularmente, golpeando, aporreando a un pueblo que no puede más,
que ya no aguanta las políticas de un gobierno desprestigiado en todo el mundo por
los constantes escándalos de corrupción, sus recortes salvajes, sus privatizaciones
y otros desmanes a la siciliana, más propios de corruptas repúblicas bananeras,
que de una democracia consolidada y moderna.
 
La impunidad y el
atropello de derechos fundamentales, parecen ser la tónica general de estos
herederos del franquismo que gobiernan España desde el vergonzoso bipartidismo.
Un pactado reparto del poder cada 4 u 8 años, dependiendo del desgaste que
sufra el partido gobernante, echándose una manita con prebendas, favores y acuerdos
secretos a espaldas de la sufrida ciudadanía. Ilegales reformas
constitucionales y otras sucias maniobras, para seguir beneficiando al poder
financiero y esquilmando al mismo pueblo que los ha votado, destrozando su calidad
de vida y el futuro de millones de personas desoladas y arruinadas.
 
Esta es la cruda realidad
y ese presunto brindis con champán del rey Borbón junto a sus familiares la
noche del 23F de 1981, según afirmó estos días el senador del PNV, Iñaki
Anasagasti, citando las memorias de Sabino Fernández Campos (antiguo secretario
de la Casa Real), definen a la perfección la gran mentira en la que vivimos.
 
El mundo al revés, donde
parece que todos roban, desde antiguos y modernos presidentes, maridos de
ministras, ex ministros y hasta el conspicuo y diabólico tesorero, repartidor
de sobres de avaricia y prepotencia.
 
Un perfecto sistema
represor donde terroristas facciosos forman a la policía de esta presunta “democracia”,
dirigiendo el seguimiento informático de quienes nos salgamos del plato de esta
estafa de sistema político.
 
Las vidas de los
otros, de las otras, están en el punto de mira de estos sinvergüenzas, ya nadie se
escapa de sus particulares espionajes y represiones salvajes.
 
¿Serán capaces de repetir
el genocidio o ya lo están ejecutando?
 
 
Se les acaba viendo el llavero
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