25 noviembre 2020

A punta de fusil y bala de goma.

«Las autoridades no pueden soportar que les echen en cara su nefasta actuación por tratar el problema de los okupas a palos, y permitir en cambio que una serie de canallas con nombre y apellidos (los especuladores) campen a sus anchas». Pepe Rubianes

Hace algunos años utilicé esta imagen de noviembre de 2012 en Plasencia, donde se ejecutaba el desahucio de Rufina, una mujer sin ingresos que vivía con sus seis hijos, el mayor de 14 años y la pequeña de poco más de un mes. Esta realidad no solo se ha erradicado en el estado español sino que se ha multiplicado, miles de familias son expulsadas de sus casas sin una alternativa por parte de los sucesivos gobiernos. No es lo mismo quien se mete en la propiedad de una familia obrera a la fuerza amparándose en las leyes y en los eternos procedimientos judiciales, que familias como la de Rufina, que por ocupar una vivienda social, por no poder pagar una hipoteca o un alquiler sufran toda esta violencia. Niñ@s que no deberían pasar por una situación que probablemente les dejara secuelas psicológicas de por vida. La rescatada banca tiene cientos de miles de viviendas vacías que se podrían utilizar para estos casos, es imperdonable que un gobierno deje en la calle como hace un par de semanas en La Laguna, Tenerife, a una señora en silla de ruedas sin darle ninguna salida, pero cuando hay niñas y niños la cosa es todavía más cruel. El sistema con sus recortes y las políticas neoliberales de los gobiernos conducen a millones de familias al empobrecimiento extremo, si de verdad se analiza la realidad de los desahucios se descubre que todo está generado por un círculo vicioso, por una serie de medidas destinadas, según ellos, a paliar los efectos de la crisis, cuando en realidad se trata de arrasar por los derechos y las vidas de la clase trabajadora. No tiene perdón esta imagen, ni los policías vestidos con armaduras y armados hasta los dientes, no tiene perdón que no se hayan creado vías para solucionar este gravísimo problema, tampoco lo tiene la pasividad y el desinterés de la mayoría sobre personas que sufren en carne viva todo el horror del capitalismo.

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