24 octubre 2021

Amor mío al alba

«(…) Victoria, hermana de José Luis Sánchez-Bravo -de 21 años que tenía a su mujer embarazada de tres meses- quien, tras escuchar las primeras descargas en el cuartel madrileño de Hoyo de Manzanares, vio aparecer riéndose a los integrantes de los pelotones de fusilamiento «como si vinieran de celebrar algo». 

Carlos Fonseca, de su libro ‘Mañana cuando me maten’

Se cumplen 44 años de los últimos fusilamientos perpetrados por el franquismo el 27 de septiembre de 1975, por pelotones de voluntarios de la Guardia Civil: José Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo, Ramón García Sanz (militantes del FRAP), Jon Paredes Txiki, y Ángel Otaegui (de ETA) fueron sus víctimas.

El estado español sigue sin reconocer, sin rendir tributo, a quienes fueron asesinados por defender la libertad, mientras cualquier criminal torturador, funcionario de la muerte, sigue cobrando pensiones extras por sus condecoraciones.

Así de surrealista es esta monarquía parlamentaria, donde se premia la tortura, la delincuencia de guante blanco, la corrupción política, echando cal viva sobre la memoria de cientos de miles de mujeres y hombres, asesinados impunemente por el terrorismo de estado.

Levanto el puño en este día de aniversario triste, cierro los ojos y siento las detonaciones al alba, cuando mataron la dignidad y el heroísmo.