4 diciembre 2021

Aquel maravilloso noviembre de 2010

Familiares de los Fusilados de San Lorenzo, junto al alcalde socialista, Jerónimo Saavedra, el escultor, el luchador inmenso, Domingo Valencia, Tino Torón, mi hijo Tetsu chiquitito, mis primas Doris y Patricia, mi tío José, que ya no está, mis tías Laura y Adoración, también fallecida y mis padres Diego y Lola, varios años antes de morir

«Este acto es de las cosas más lindas que he vivido, ver este monumento a mis camaradas, sus calles, las banderas rojas y republicanas, me siento muy feliz, alegre de poder ver esto antes de morirme ¡Viva la República!».

Domingo Valencia

Como han cambiado las cosas cuando aquel noviembre de 2010 inauguramos el monumento del artista tenoyero, Tino Torón a Los Cinco de San Lorenzo en La Mayordomía de Tamaraceite, Las Palmas GC, las cinco calles, una para cada fusilado: Juan Santana Vega, alcalde comunista, Antonio Ramírez Graña, secretario municipal, Manuel Hernández Toledo, inspector de la policía local, el pintor y artista, Matías López Morales, mi abuelo, Francisco González Santana.

Fue una noche tan especial, con la presencia de cientos de personas, de familiares, de amigos, de personas de bien, con la interpretación de una inmensa obra de teatro dirigida por el gran director de cine, Carlos Reyes Lima, las emotivas palabras de mi amigo del alma y camarada, Domingo Valencia, ya fallecido, del alcalde, Jerónimo Saavedra, que se portó como un verdadero caballero apoyando todas nuestras demandas y asumiendo todos los gastos.

Años más tarde se incorporó al monumento una placa con los nombres de «Los 14 claveles rojos», los desaparecidos del pueblo de Tamaraceite, asesinados por los fascistas.

Todo esto contrasta ahora con el actual silencio institucional, con el boicot a la exhumación de la fosa común del cementerio de Las Palmas, con ataques y hasta amenazas de litigios a mi familia, tan solo por exigir memoria y reparación, por parte de acomodados caballeretes sin escrúpulos, apoltronados en las instituciones públicas.

Paradójicamente, Saavedra, que siempre ha sido de lo más conservador, se portó mejor que muchos que van ahora de progres baratos.

Lo último que nos hemos enterado es que cierto concejal de la «izquierda» cortesana de sueldazo y tentetieso del Ayuntamiento capitalino, que no es del PSOE, quiere quitar el monumento porque dice que solo exalta a un bando.

Si esto fuera cierto y nos enteramos con tiempo no fallará el correspondiente encadenamiento indefinido ante las grúas, camiones y excavadoras, con sacos de dormir y tiendas de campaña, pidiendo apoyo al movimiento vecinal de la zona, a cualquier persona de bien que se quiera sumar contra este nuevo escarnio falangista.

Sabemos que son capaces de todo para seguir encubriendo a los criminales fascistas, y que este monumento les revuelve las tripas a más de un sinvergüenza.

¡No olvidamos, no perdonamos!